1. Introducción. Ficha del producto

Introducción

La BIOS de las placas base ha ido evolucionando en los últimos meses de forma más acentuada que a lo largo de su historia. Acostumbrados a una interfaz plana, muy simple y según qué casos poco segura de la azulada o gris BIOS Award, que tanto protagonismo ha tenido hasta hace relativamente poco, actualmente podéis disfrutar de las recientes actualizaciones, que han requerido un cambio radical desde el propio hardware, hasta el orden y configuración del software. Cabe recordar que la BIOS no es más que un software metido en una (o varias según fabricante) memorias no volátiles que sirve como un especie de diagnóstico preliminar de arranque, además de establecer la configuración previa de la placa base. ¡Ah! y no olvidéis la famosa pila de botón, inseparable de la BIOS para mantener su configuración, fecha y hora.

Centrando la atención en la nueva BIOS UEFI y desviando la mirada hacia GIGABYTE, esta versión de BIOS es un intento de paliar la cada vez más exigente demanda de los usuarios, tanto en base a INTEL como de AMD. Sin embargo, sigue siendo una «BIOS dependiente». Tened por seguro que sin la pesadez de los usuarios, los fabricantes no moverían ni un dedo en mejorar sus BIOS, más allá de las correspondientes versiones específicas para cada modelo de placa base, principalmente a causa de la introducción de nuevos procesadores centrales. Esto está justificado hasta hace pocos días, cuando lleváis muchos años «disfrutando» de la misma y tosca interfaz de BIOS, sea Award, EMI o la que sea; al final el nombre es lo de menos. En el fondo, si no se demandara tanta meticulosidad por parte de esos usuarios que todo lo quieren saber y desean algo más cómodo y accesible, la BIOS poco habría evolucionado hasta lo que conocéis, o estáis conociendo hoy en día. ¿Qué ha ocurrido? Cada vez más las placas base han ido evolucionando con tecnologías cada vez más complejas al mismo tiempo que han requerido de mayores funciones para configurarlas, evidentemente si al final se acaban conectando más dispositivos sobre ellas. Esto, junto en parte a las novedades de especialización de las placas base (aquellas específicas principalmente para jugadores, u overclockers) han logrado evolucionar con sentido común y lógica, pautada y pausada, todo hay que decirlo, hacia una interfaz más manejable, sencilla y vistosa, en resumen: más actual y moderna. Paralelamente a todo esto, la BIOS ha sido el software que menos explotación ha sufrido hasta hace poco. Esto indica que los fabricantes de placas base han encontrado otra pequeña fórmula para mejorar sus productos, un gancho más que implica cambio.

Gran parte de la culpa de esta «breve» evolución se la llevan los usuarios que forman parte de comunidades específicas; principalmente overcloquers y jugadores. Por ejemplo, existe un gran y claro pique entre los principales fabricantes de placas base para ofrecer soluciones que sirvan como plataforma para obtener records en puntuaciones de rendimiento, sobre todo con algo tan descabellado como usar nitrógeno líquido en sistemas extremos de refrigeración para poner al máximo los chips de procesamiento y obtener así la mejor puntuación, absurda por otro lado porque solo sirve con una configuración que jamás la tendrá la gran masa de usuarios de a pie. ¿Qué quiere decir esto? Simple, mayor puntuación implica cierto prestigio para el fabricante de turno. Con un alarde de masculinidad lo entenderéis bien claro: aquello de a ver quién la tiene más larga. Solo les sirve para eso. Pero este ejercicio de supremacía ayuda a mejorar la herramienta para configurar la placa base, o sea la propia BIOS, sus funciones, su estabilidad, su aspecto, etc.

La UEFI resulta un cambio radical respecto a la versión Award, que ha obligado a actualizar para mejor el chip donde se instala para poderse implementar. No solo permite más resolución de imagen, capturas de pantalla, modificación de pieles que bien podrían ser otra opción (si no se demanda seguro que no se hará) sino que también permite no solo usar el teclado, sino que el ratón también tiene su protagonismo. El orden sigue siendo sencillo, uso de pestañas, que al mismo tiempo permite ordenar de una forma más escalada toda la interfaz. Es más fácil localizar aquello que se está buscando. Sin embargo, el corazón sigue siendo prácticamente el mismo.

GIGABYTE ya hizo un intento de cambio, o más bien oferta, que le salió rana, antes de alcanzar la actual UEFI. Todo empezó con su nueva interfaz Touch BIOS, un software que funcionaba bajo Windows, con la posibilidad de emplear una pantalla táctil para manejarla, una función más que acompaña al uso del teclado o del ratón. Nació antes de la incorporación en el mercado del Windows 8. Ya sabéis que el Windows 8, otro software con «interfaz rana», salió como un Windows 7 enfocado al uso táctil, con otras mejoras «escondidas». Tanto en un caso como en el otro, existe un claro desbarajuste entre lo que es el software y el hardware, que tiene mucho que ver con las tendencias del usuario. Es cierto, que de forma indirecta, los fabricantes obligan a emplear a los usuarios su hardware, sus componentes, pero si al usuario no le hace gracia, los fabricantes no tendrán más remedio que comérselo con patatas, y más ahora con la situación económica actual de algunos países. El riesgo está servido. ¿Esto qué indica? Que al final la gran masa de usuarios en conjunto tienen «cierto poder involuntario» para dictarle al fabricante qué es lo que quiere, y si éste no cumple, no triunfará en sus ofertas. Las consecuencias de todo esto ya las conocéis…

El software de la Touch BIOS fue una oferta fallida, a destiempo, que bien dio sus problemas; lógico cuando a un hardware «tonto», porque no olvidéis que todo el hardware que adquirís es «tonto», en el que todo tiene que estar preconfigurado para funcionar correctamente, se le pide que sea flexible para prácticas de overclock bajo el funcionamiento precargado del sistema operativo. No hay nada peor que tener un cuelgue usando el Windows; mejor que ese cuelgue esté manipulando la BIOS. Lo mismo ocurre con utilidades de software de overclock, ejemplos hay muchos y no hace falta nombrarlos, seguro que los entendidos sabéis cuáles son. Visto lo ocurrido, GIGABYTE apostó por un cambio radical, lo que conocéis actualmente como BIOS UEFI, esta vez totalmente acertado y bien encaminado. Claro, si además se meten el resto de fabricantes, les ha ocurrido algo similar a la par, hasta alcanzar algo parecido a esta clase de BIOS. Está claro que ningún fabricante que ofrece el mismo producto que el resto, no se puede quedar descolgado, porque acarrea problemas de venta. Al final todos los fabricantes acaban ofreciendo más o menos lo mismo, a la par.

En este pequeño análisis, tenemos la intención de mostraros una nueva interfaz personalizada de la BIOS UEFI para la placa base GA-Z87X-OC, únicamente eso. Es de suponer que la versión Forte será similar. Sin embargo, antes de escabullirnos en la personalizada interfaz, queda bien señalar un par de cosas. Con las nuevas placas base de GIGABYTE con chipsets Intel Z87, puede estar ocurriendo algo bastante interesante, que viene de la mano de las propias pieles. Esta UEFI que veréis en la sesión de capturas de pantalla ofrece una interfaz con fondo grisáceo con cierta textura y un acabado con retoques naranja. Es una piel que se añade como opción a la interfaz clásica de la BIOS UEFI de GIGABYTE, con tonos azulados y que ya habréis visto en multitud de ocasiones en los últimos meses. De modo que en realidad es como si la placa base tuviese dos BIOS, o dicho más acertadamente, dos pieles. Esto abre el abanico de posibilidades al fabricante, para poder ofrecer pieles personalizadas a cada tipo de placa base. Por ejemplo, para placas base para overclock usar el color naranja como distintivo, para placas base para jugadores, usar el color verde, etc. Recordad que esto es un gancho más para provocar ventas. Si le gusta al usuario lo comprará, sino, pues no.

Pero al mismo tiempo, el fabricante podría mejorar todavía más dos apartados en la BIOS UEFI. Uno sería la posibilidad de ofrecer abiertamente al usuario la elección entre diferentes pieles, o bien, la posibilidad de cambiar diferentes colores para personalizarla, a parte de las funciones que ya trae. Esto es perfectamente factible, y el chip de la BIOS tiene capacidad para almacenar tales datos. Además, sería todo un logro que los propios usuarios pudieran traducir a su idioma su propia BIOS mediante alguna herramienta de software sencillo. Actualmente y desde sus inicios, las BIOS están condenadas a unos pocos idiomas, mandarín, inglés y algún que otro más. Sin embargo, es extraño que no esté disponible el español, cuando es el segundo idioma más hablado en todo el mundo por detrás del mandarín, y por delante del inglés, y probablemente el idioma más repartido por todo el mundo, con el permiso del mandarín, determinante por le número de habitantes, que queda muy concentrado en China, aunque esto ya sabéis que está cambiando por la progresiva «invasión» de los chinos en diferentes países. Esto no es más que una reflexión para que los fabricantes se pongan de una vez por todas las pilas y traduzcan su software al segundo idioma más hablado de todo el mundo: el español. Esto permitiría más acercamiento a la gran masa de usuarios.

En la siguiente página, se comentarán varios aspectos de la interfaz (el aspecto visual del software), dejando un poco a un lado las funciones propias de la placa base (el propio hardware). Si os gusta trastear la BIOS UEFI, no os lo perdáis…

Ficha del producto

  • Fabricante: GIGABYTE
  • URL del fabricante: GIGABYTE
  • Producto: GA-Z87X-OC rev. 1.0/ BIOS UEFI
  • URL del producto: GIGABYTE/GA-Z87X-OC
  • Microsite: GIGABYTE/Microsite
  • Tipo: placa base ATX para overclockers
  • Tipo y versión de la BIOS: Dual UEFI, versiones F3g y F5h
  • Fecha de lanzamiento: 2.º trimestre 2013
  • Periodo de garantía: 2 años
  • Precio recomendado PVP: 199.90€
  • Placa base similar: GA-Z87X-OC Force

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