3. Embalaje. Componentes y accesorios

Embalaje y presentación

Los auriculares HS80 RGB Wireless de Corsair vienen en una sencilla caja de cartón fina con una capa envolvente extraible y con un molde de plástico en su interior con la forma de los auriculares. Todo el conjunto del embalaje es sencillo, bien presentado y suficiente para proteger el interior del producto al completo.

La presentación del embalaje es la típica de Corsair, con negro y amarillo como protagonista, con la cara frontal dejando ver el perfil izquierdo de los auriculares con el micrófono completamente abierto. La cara trasera desgrana en diferentes idiomas sus características y especificaciones más relevantes, marcadas en la página anterior de este artículo.

Lo destacable son 3 cosas concretas, la tecnología inalámbrica Slipstream de Corsair, Dolby Atmos e iCUE, que de momento lo dejamos de lado. Slipstream permite conectar varios dispositivos inalámbricos compatibles de Corsair al mismo receptor USB, aquí incluido, permitiendo una señal rápida y de largo alcance, superior a la señal Bluetooth. Bluetooth suele permitir un alcance algo superior de 10 metros en tiro directo y tiene cierta latencia. Con Slipstream la latencia es menor, sobre 1ms, y el alcance es superior, llegando, según la marca, a los 18 metros de tiro directo de radio. Tiro directo implica no tener ningún obstáculo entre el receptor, habitualmente conectado en un PC y los auriculares, habitualmente colocados en la cabeza del usuario, así que dependerá de donde se encuentre él mismo. Si hay obstáculos, una pared, muebles, electrodomésticos, obviamente esta longitud quedará mermada e incluso podrá influir en la calidad de la señal.

El hecho de poder conectar más dispositivos, hasta 3 a la vez, con el mismo receptor USB permite ahorrar puertos de conexión, simplificando todo el entorno del usuario, y es un incentivo más para comprar productos de Corsair, un buen método de venta. Slipstream es una tecnología de conexión sin cables exclusiva de Corsair. Por ejemplo, se podría conectar el ratón inalámbrico y los auriculares con el mismo receptor USB, usando solo un puerto. El rendimiento sería el mismo en ambos dispositivos.

Corsair apuesta esta vez por Dolby Atmos. Recordad que lo habitual es que la mayoría de auriculares también son compatibles con el procesamiento de sonido espacial «Windows Sonic para auriculares». Pues bien, algo parecido ocurre con este Dolby Atmos. Aunque la gente podrá entender Dolby Atmos como algo mucho más grande, es una marca que suele usarse en las salas de cine más avanzadas tecnológicamente con sistemas de múltiples altavoces, no solo dos canales. Poner el sello único de «Dolby Atmos» en un embalaje, aunque luego se medio explique qué es esto, es medio engañar al cliente. Lo acertado sería algo así como «Dolby Atmos for Stereo Headphones».

Corsair suministra una licencia para poder usar de forma gratuita y para siempre la APP «Dolby Access para auriculares» descargable en el Microsoft Store de Windows 10/11. Sin esta licencia, Dolby Access para auriculares es un programa con versión de demostración de 30 días. Una vez pasado el plazo, pasa a ser de pago. Obviamente, para descargarlo, es necesaria una cuenta online de Microsoft, un hotmail, o un gmail de la propiedad del usuario.

Componentes y accesorios

Al abrir el embalaje, además de la tarjeta publicitaria del Dolby Access, se encuentra el manual de instrucciones, el folleto de garantía y el de información de seguridad para su correcto uso. Además, una cajita interna contiene un cableado USB con conexiones de tipo C a tipo A. Este cableado es de calidad, con terminación en cordón y con conectores robustos. Mide 1.8 metros de longitud.

Po último, se adjunta un receptor USB como el tamaño del dedo meñique para poder conectar los auriculares de forma inalámbrica. Este receptor ofrece la tecnología de conexión sin cables Slipstream, soportando hasta 3 dispositivos de forma paralela. Tanto el cable como el receptor como los folletos impresos vienen en unas bolsas finas agradables al tacto. La presentación en general es sencilla pero de suficiente calidad.

No hay mucho más que decir aquí además de adjuntar los propios auriculares. Se echa de menos alguna bolsa de transporte o al menos unas almohadillas de repuesto. El producto tal como viene trae lo imprescindible para usarlo. Particularmente aplaudiríamos más accesorios, como la bolsa o las almohadillas de repuesto en lugar de tanta documentación impresa, que al fin y al cabo todo se puede consultar en internet en la web oficial de Corsair. Menos gastar papel y más ofrecer algún que otro accesorio más, dado el precio del producto, que no es precisamente muy económico.

Los auriculares HS80 RGB Wireless. Diseño y comportamiento

El componente principal son los auriculares HS80. La primera impresión al verlos es gratificante. Son muy bonitos visualmente, elegantes, con acabados muy buenos. De hecho, el diseño de estos auriculares es probablemente el mejor que ha sacado Corsair hasta ahora, superior a los HS60 Haptic, a los referentes Void e incluso a los exquisitos Virtuoso. El principal motivo es su comodidad. Aquí han dado de lleno en una ergonomía acertada, con los ajustes mínimos necesarios, aunque luego tocará matizar algún que otro problema.

Los HS80 RGB Wireless tienen una diadema puente deformable con una parte metálica de refuerzo en su interior y acabado de plástico externo con acabado liso agradable al tacto. Sostiene en sus bases una cinta flexible con recubrimiento de piel sintética y con extremos de velcro regulables en longitud, entre unos 3 o 4 cm. Esto permite poder acortar o alagar esta cinta unos 8 cm en total (4+4). Probablemente esta cinta será lo que más se desgaste por el uso. Esperemos que Corsair pueda venderla como accesorio de repuesto, además de un kit de almohadillas.

Las horquillas laterales son metálicas, permitiendo girar los cascos levemente en vertical y con un giro horizontal superior a los 50º. Todo esto permite, junto con el acolchado acertado de las almohadillas suministradas y su tamaño, un ajuste perfecto en cualquier cabeza, válidos para cabezas medianas y grandes, incluso en cabezas pequeñas.

El acabado lateral de los cascos es de plástico liso negro con un recubrimiento parcial centrado de engomado. Esta capa superficial de goma será la parte más castigada a lo largo de su uso. Sin embargo, antes de entrar en la principal pega de este producto, las almohadillas son todo un acierto. No tienen partes de piel sintética, que pueden terminar desprendiéndose. Todo el recubrimiento es una sola pieza del mismo material, así que parecen bastante duraderos.

El brazo es abatible unos 115º aproximadamente, en posición vertical permanecerá apagado y un poco abatido ya pasa a modo activado. El codo tiene un sensor para encender o apagar el micrófono, algo muy práctico. Este codo es bastante firme y no es fácil que el brazo caiga por su propio peso, algo que sí ocurría con los Void. Este brazo es deformable hacia fuera o hacia dentro de la cara para ajustarlo mejor a la altura de la boca.

La zona de control, una vez más, se sitúa en la base del casco derecho, mientras el conector USB tipo C está en el casco izquierdo. Nada nuevo en este tipo de auriculares. Se localiza fácilmente el acceso de la rueda para subir y bajar el volumen, y un botón para encender y apagar la unidad, además del LED de estado de encendido/apagado o de carga de la batería, ésta última con una duración de uso de unas 20 horas, con un volumen no excesivamente alto, tal como hemos podido probar. ¡No está mal!

Todavía esperamos más innovación con este tipo de aparatos, colocando, por ejemplo, los botones y rueda de volumen en la parte superior del casco de forma estratégica. Sería incluso más práctico y cómodo acceder ahí, como si te estuvieras rascando la oreja por arriba.

Hasta ahora el diseño de estos auriculares es prácticamente impecable. Realmente cuanto más los ves más te gustan. Habitualmente suele ocurrir al revés. Es relativamente sencillo cansarte de un producto porque realmente no es atractivo, los hay muchos así. Los HS80 lo son, sea por su forma, y sea también por su colores discretos, entran muy bien por la vista y son fácilmente reconocibles, a pesar de su sobriedad.

Pero no todo termina de convencer. No gusta del todo que parte del cableado lateral esté visto, aunque aparentemente está bien protegido. Es mejor protegerlo de alguna manera mediante un paso interno. Cuando hablamos de auriculares baratos esto no tiene mucha importancia, pero éstos ya cuestan bastante más de los 100 €. Se espera algo más de ingenio. Este cableado visto, que tampoco queda mal visualmente, es más un problema de protección del cable que otra cosa, contrasta con el aro dorado de ambos laterales, que le dan un toque elegante.

Particularmente, nos encanta que se use un color totalmente predominante, como es el caso con un negro mate intenso y ese gris oscuro, y ciertos toques disimulados de otro color, como es el dorado o algún detalle minúsculo en amarillo. Esto queda maravillosamente bien en cualquier producto que quiera ser elegante. Realmente los HS80 no van a quedar mal encima de ninguna cabeza, independientemente del aspecto del usuario.

La parte claramente negativa se la lleva el diseño del brazo, más bien su longitud, y la sensibilidad real del micrófono. Aquí ocurren dos cosas que es necesario aclarar y que sabemos que muchos usuarios, a día de hoy, siguen confundiendo. Tal como hemos probado en profundidad en multitud de auriculares, con los HS80 Corsair sigue cometiendo el mismo error que otros modelos, como también ha ocurrido, desgraciadamente con los Virtuoso. El micrófono en sí es de buena calidad, capta muy bien el sonido y cualquier usuario receptor al otro lado, se con la transmisión que sea, como en Skype o una partida online, te oirá alto y claro y sin apenas sonido de fondo. El micrófono omnidireccional está bien filtrado. Pero el problema está en el apartado siguiente…

Calidad y autopercepción del micrófono

El problema común es la autopercepción (el usuario se escucha a sí mismo a través de los transductores). Una vez más los HS80 pecan de un brazo demasiado corto, ni siquiera válido para cabezas de tamaño mediano, pongamos como referencia los que usan cascos para bicicleta de tamaño M, ni mucho menos para cabezas más grandes. El brazo va a quedar unos 2-3 cm alejados del corte bucal izquierdo. Esto, junto a la baja sensibilidad en el nivel de captación para el retorno del audio a través de los transductores ocasiona que la autopercepción sea extremadamente baja, incluso con el nivel de la barra de autopercepción del iCUE al máximo.

Así que no hay que confundir la autopercepción con la calidad de audio o lo potente que se oye el micrófono a través del Skype, por ejemplo. De hecho, algunos usuarios potencian esta salida de señal del micrófono con otro software, como el Equalizer APO, aplicando una ganancia de varios dBA para obtener más intensidad de volumen, supliendo capacidades que bien podría tener iCUE en caso de ser necesario. Serían opciones que bien se podrían usar o no. Este tipo de software adicional NO sirve para regular la autopercepción, puesto que la autopercepción es una señal directa interna de los auriculares entre el micrófono y los dos transductores, precisamente para ofrecer latencia 0 ms, puesto que escucharte a ti mismo con cierta latencia no es para nada práctico. De hecho, es inservible.

Pues bien, estamos hablando de auriculares «etiquetados para jugadores» y «premium» que cuestan 150 €. Básicamente, solo se piden 3 cosas, calidad de audio de los transductores, que la cumple, comodidad, que la cumple, y calidad en el micrófono que la cumple a medias, solo 3 patas, con una de ellas que falle este tipo de producto se va al traste, y puede repercutir directamente en las ventas del mismo, en la opinión de sus clientes y todo suma. Fue lamentable esta misma situación con los Virtuoso, auriculares de un precio elevado y una vez más vuelve a ocurrir el mismo error con los HS80. Los usuarios jugadores necesitan sentir que las marcas nos toman en serio. La palabra «jugador» puede connotar un significado «negativo» o «poco serio», como si de un niño se tratara. Tanto es así que, en España, como en partes del planeta se usar «gamer» en lugar de «jugador» porque parece que suene más guay o atractivo, aparte del mal uso de la lengua y del abuso del uso de palabras en inglés para hablar guay sin hablar bien. De hecho, hay jugadores profesionales…. perdón, gamers profesionales, que ganan más sueldo que otras personas.

La autopercepción es un asunto altamente importante para los jugadores serios. Si esto no funciona correctamente, es decir, el usuario se escucha bajo o muy bajo con los transductores al máximo de volumen y con la barra de autopercepción al máximo de volumen, el usuario terminará gritando, porque se escuchará más bajo que el resto de los participantes en el juego, y como mínimo, necesita escucharse al mismo nivel que éstos, desencadenando una situación incómoda o desagradable. Esto fallaba con los Virtuoso y sigue fallando con los HS80. Estamos saturados de multitud de productos sustitutivos en el mercado. Este tipo de cosas no deberían ocurrir, y menos en una comunidad tan grande como es la de los jugadores, que cada vez se está tomando más seriamente por otras marcas que están por llegar o están llegando.

Por suerte, la autopercepción es un concepto que incluso gran cantidad de usuarios todavía no entiende, y las marcas lo saben y no le prestan demasiada atención, pero es fundamental para un jugador poder escucharse bien a sí mismo muy alto y claro, con una capacidad de volumen incluso superior a la natural, y poder regular esto con la barra de volumen de autopercepción, vamos que esta barra vaya sobrada y no al revés.

Además, los auriculares no tienen forma de activar y desactivar la autopercepción desde sí mismos, a diferencia de los Void o los Virtuoso, por ejemplo. Será necesario ejecutar la ventana del iCUE para poder hacerlo desde la barra. Esto es un tanto incómodo, un capado importante si te interesan unos auriculares con buena autopercepción.

Calidad de los transductores de neodimio

Antes de pasar al software, hace falta una mención breve a la calidad de audio de los transductores. Los HS80 no han evolucionado respecto a otros auriculares recientes. Se siguen usando transductores de neodimio de 50 mm de diámetro, uno en cada casco, conformando un sistema de sonido estéreo o 2.0 con respuesta de 20 Hz a 20 KHz según el fabricante, un rango que en realidad es una burrada (el usuario por debajo de los 80/70Hz no va a percibir nada, y menos llegar los 20 Khz). Probablemente, estos transductores son mejores que los equipados en los Void y están casi rozando los equipados en los Virtuoso, si es que no son los mismos.

Al usarlos se escucha con suficiente volumen (aunque siempre esperamos un poco más de potencia en auriculares inalámbricos, algo que solo obtenemos con auriculares de cable), con un buen equilibrio entre frecuencias bajas, medias y altas, incluso al ecualizar la fuente de sonido con iCUE, sin realmente ahogarse al ecualizarlos, algo que sí pasa en auriculares como los Vengeance 2100 o incluso los veteranos Void. Aquí el truco está en lo bien que están diseñados los auriculares cerrados que permite que las almohadillas encierren muy bien alrededor de las orejas con la presión o apriete justo, claramente superior a cómo funcionan los Void y más cómodos que los Virtuoso. Esto hace que las frecuencias más graves se perciban claramente mejor.

En este sentido, el diseño general de los auriculares es todo un acierto, y demuestra, una vez más, que la experiencia de audio del usuario no solo depende de la calidad de los transductores y su potencia y resistencia, sino también en como el fabricante construye las piezas de los auriculares, diadema, cascos, almohadillas, para que todo funcione en su justa medida. Los HS80 resultan excelentes aquí, dando en el clavo para no perder en frecuencias bajas manteniendo el equilibro junto con la comodidad sin fatigar en exceso la cabeza del usuario.

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