4. Componente principal. Ergonomía y uso. Software iCUE 4

El teclado del K100 RGB OPX

Diseño. Materiales de la carcasa y envolvente

El K100 tiene una estructura similar al K95 o incluso al K70. La parte inferior es de plástico, probablemente de ABS, conformando prácticamente todo el volumen de la carcasa, mientras que la superficie superior es una lámina doblada de aluminio con acabado cepillado en negro mate, de alta calidad y excelente acabado. Los laterales izquierdo y derecho equipan cada uno 11 LEDs RGB, y 22 LEDs RGB están en la cara trasera, de modo que el perímetro lateral del teclado también se puede iluminar. En total equipa 11+11+22 LEDs RGB de configuración individual. Estos laterales le conforman al teclado de cierta complejidad difícil de apreciar a simple vista, y que obviamente encarecerán el mismo.

Las medidas de este teclado no son excesivamente grandes en anchura, a pesar de tener una hilera adicional de teclas en la izquierda. Mide de ancho 471 mm. Por tener una referencia, el Strafe RGB MK2 mide unos 450 mm. Eso sí, posee un reposamuñecas más generoso que otros teclados, siendo una pieza fundamental en este producto.

La base del teclado posee 4 generosas patas de caucho antideslizante que amarran firmemente el teclado sobre cualquier superficie plana habitual (madera, metal, vidrio…). Posee otras dos patas abatibles que inclinan el teclado lo habitual, unos 10-12º, también con engomado superficial, muy resistentes. Por otro lado, posee un sistema pasacables o guiado de cables, es una cruceta en forma de X, por si el usuario quiere pasar algún cable por debajo del teclado. El problema es que es un paso muy estrecho que solo permitiría pasar cables muy finos, como podría ser el cable de un cargador USB para un smartphone, o el cable fino de algún ratón, como el Sabre RGB Pro. En realidad, esto no parece muy adecuado para pasar cualquier tipo de cable. Podría ayudar si las dos patas del teclado para inclinado están abiertas. En este caso, es habitual pasar los cables sueltos por debajo.

El aspecto, en general, es muy atractivo y elegante. Las sensaciones al manipularlo son de nivel premium o casi, dependiendo de lo que estemos manipulando. Las cabezas de tecla no son del material plástico de mayor calidad, y la rueda izquierda no presenta un comportamiento del todo adecuado. Luego veremos porqué. Lo demás podríamos decir que está impecable…

Rueda de control y botones perimetrales

El K100 se diferencia claramente del resto de teclados de la marca por la rueda de gran formato colocada a la izquierda, que es claramente protagonista, para controlar algunas opciones de iCUE. A cualquier usuario se le irá la vista hacia este elemento, porque no está en otros teclados, por tanto, le prestará más atención, y esto puede ser un arma de doble filo. Está rodeada por dos botones de bajo recorrido, un botón para cambiar de perfil (se pueden crear y usar gran variedad de perfiles personalizables) y otro botón de bloqueo (se pueden bloquear varias teclas o combinaciones específicas de ellas). El clic de cada botón es similar al clic de un ratón, de muy bajo recorrido y bastante silencioso.

La rueda ocupa de diámetro prácticamente la anchura de dos teclas juntas. Es una rueda generosa, con otro botón centrado de buen tamaño con el logo de iCUE, fácil de accionar y que sirve para cambiar en bucle entre diferentes opciones del iCUE. Sin embargo, el diseño en general de esta rueda consideramos que no está acertado, por varios motivos. En primer lugar, para rodar la rueda es necesario que el usuario acceda a la parte trasera del teclado. El perímetro de la rueda es de metal, se siente de alta calidad y muy resistente. Tiene una textura rugosa para adherirse mejor a la yema del dedo índice. Pero obliga al usuario a desplazar demasiado la mano para acceder a la parte trasera. Recordad que estamos en la gama más alta y cualquier chorrada tiene su merecida importancia.

Lo más acertado es que el dedo pudiera acceder a la parte superior de la rueda y girarla desde allí, no tener que llegar a la parte trasera de la rueda. El problema es que la rueda se siente demasiado frenada, internamente. Tiene un recorrido de giro infinito con clics, pero no es muy agradable de girar. Debería ir más suave. Dada la gran relevancia de este elemento para el K100, nos ha decepcionado un poco cómo funciona y su diseño. Lo suyo sería tener texturizada la parte superior de la rueda, que el giro de la misma funcionara mucho más suave y que permitiera girarla con el dedo desde arriba, no desde la cara trasera del teclado. El símil más fácil de entender sería que funcionara como el plato de una mesa de mezclas de deejay, salvando la distancia del tamaño, usando la yema del dedo desde arriba de la rueda.

Esta rueda tiene un anillo intermedio formado por varios LEDs RGB que pueden actuar también como nivel o medidor, por ejemplo, para controlar el nivel de brillo del teclado. Qué lástima que este elemento no termine de cuajar, y seguro que será más de un usuario el que se queje de esto.

En general, no es que esté mal, la rueda gira y funciona a la perfección y los botones son perfectos. Da el pego con el teclado en su conjunto, pero su funcionamiento interno y en parte su diseño exterior, no es del todo el más esperado para un teclado premium.

Panel de LEDs de estado y logo

Llevamos y seguimos «peleando» con varias marcas este asunto y parece que al fin algunas nos escuchan y toman decisiones. El panel central posee hasta 6 LEDs de estado blancos que muestran al usuario un logo concreto, como siempre debería ser, y no un simple LED circular o cuadrado. Por tanto, cuando el LED está encendido, a oscuras el usuario puede leer el carácter del LED e identificarlo perfectamente, como el «1» (bloqueo numérico) o la «A» (bloqueo de mayúscula), etc. En la mayoría de teclados se usan LEDs con el carácter impreso sobre la carcasa del teclado, de modo que a oscuras es muy fácil confundir qué cosa está activada de las disponibles. Esto es un gran problema en muchos modelos, que Corsair aquí, de nuevo, a resuelto como se esperaba. Está Perfecto. Por poner un ejemplo, un caso claro que tiene este problema de LEDs de estado es el Strafe RGB MK2.

Este panel parece tener un recubrimiento transparente de vidrio templado muy fino con un acabado exquisito sobre el aluminio. El logo centrado de la triple vela posee 3 LEDs RGB, también configurables. El diseño en general es perfecto aquí, sencillo, plano, y perfectamente ensamblado y útil a la vista del usuario. Tan solo se podría mejorar cambiando la posición de los LEDs, según la distribución del teclado. Por ejemplo, si la tecla del bloqueo numérico está en la derecha del teclado, ¿por qué está el LED «1» en la izquierda? El orden y posición de los LEDs son detalles también considerables. Un mejor orden de las cosas permite menor confusión.

Puerto USB trasero adicional, cableado y conectores USB

El cableado USB es trenzado de grosor muy considerable, muy resistente, tanto el cableado como su unión con el teclado, con el extremo dividido en «Y» con dos conectores USB 2.0, cada uno con un logo que lo identifica. Debido al alto rendimiento de este teclado, si el usuario utiliza la frecuencia de sondeo a 4000 o hasta los 8000 Hz, es recomendable conectarlos a puertos USB 3.0. No obstante, el teclado funcionará perfectamente sobre puertos USB 2.0 si se configura a 1000 Hz o menos.

Sin embargo, posee un puerto USB trasero en amarillo de tipo 2.0. La longitud del cableado es de 175 cm aproximadamente, una longitud un tanto justa. Se esperaría al menos una longitud de 200 cm, al menos un palmo más largo. Dejando a un lado la longitud, es de suponer que muchos usuarios esperarían un puerto trasero USB 3.0. El cableado, tal como está, está formado por 4+4 cables. Si tuviera un puerto USB 3.0 implicaría incluir 4 cables más: 4+8, además del propio conector de 8 contactos. Con el puerto USB 2.0 se puede conectar un ratón a 1000 Hz (serían 175 cm más la tira de cable del ratón), o bien el emisor USB inalámbrico de unos auriculares o cosas así. Pero no será idóneo para conectar un pendrive USB 3.0 de alto rendimiento o similar. En definitiva, en un teclado premium se esperaría, al menos, un puerto USB 3.0. Desconocemos porqué Corsair sigue empeñado en colocar siempre un puerto USB 2.0 en sus teclados. Esto ya hace mucho tiempo que debería haber evolucionado, al menos en la gama alta.

Aquí hace falta tener presente la longitud del cableado relacionada con el rendimiento del teclado. Cuando un cable es excesivamente largo, puede influir negativamente en la transferencia de datos, y no sabemos hasta qué punto puede influir en un teclado a 8000Hz. Pero eso sería alrededor de los 3 metros o más al usar puertos USB 3.0, y siempre está la opción de añadir un repetidor interno de señal en el propio teclado para evitar la bajada de rendimiento. 175cm se queda algo corto, y en un teclado premium se esperaría lo mejor, en este caso más longitud y un puerto USB 3.0.

Rueda de volumen y botones multimedia

Si algo está bien, mejor no cambiarlo. Corsair ha dado en una solución prácticamente perfecta para su sección multimedia, con una rueda perfecta de giro infinito para el volumen y una botonera perimetral. Este diseño, o uno muy similar ya se usa en el Strafe RGB MK2, en el K70, y en el K95 XT. De hecho, pediríamos que se siguiera conservando en modelos futuros. La rueda es de metal, gira muy fina. Al final no es tan difícil diseñar estas cosas. El giro debe ser suave pero el elemento que gira debe ser muy pesado, devolviendo un tacto de giro muy característico, y este diseño de rueda de volumen se aproxima a eso.

Comparando la rueda de volumen de la derecha con la rueda de control izquierda se nota que algo no cuadra. Si Corsair quiere lanzar otro modelo de teclado, un K110 RGB OPX Silent Ultra, por ejemplo, debería considerar mejorar esta rueda iCUE izquierda, y conservar toda la sección multimedia de la derecha.

Sin embargo, el LED RGB del silencio no es de estado, es un simple LED RGB. Es decir, no es posible configurar el estado de este botón, que se esperaría que fuera igual a los botones de perfil o bloqueo, que sí son configurables desde iCUE. El silencio solo posee 2 estados. De hecho, tanto el LED blanco de silencio como el LED blanco del candado se podrían eliminar, si ambos botones funcionaran igual, configurables, tal como sí es el del candado. Esto es un poco confuso y no es muy coherente si observamos a todo el teclado como conjunto. Toda la hilera superior de botones debería comportarse de la misma manera. Cada botón debería ser de «On/Off» personalizable en color, tal como lo son el de perfil y el de bloqueo, pero no lo es el de silencio. Entonces es como si faltara «algo». Estamos en un teclado premium. Se espera que todos estos detalles estén impecables.

Hilera de botones G1 a G6

Otro detalle bien hecho es la hilera de 6 teclas G en el lado izquierdo del teclado. Esta hilera está algo separada de las teclas contiguas y tiene una altura algo más alta, ligeramente inclinada que permite detectar por tacto este tipo de tecla, de modo que la tecla G1 no se confunda con la tecla ESC, e igual para el resto de teclas contiguas. Son 6 teclas iguales, con la misma superficie lisa superior con acabado en gris, claramente identificable por la vista, ordenadas de 1 a 6 en columna. La cabeza de cada tecla es de doble pieza de policarbonato, a diferencia del resto de teclas.

Quizá podría haberse separado de alguna manera en 2 grupos, de G1 a G3 y de G4 a G6. El usuario podrá acertar siempre sin mirar cuando está en los extremos, pero es posible que tenga cierta confusión cuando esté en el centro, entre G3 y G4. A falta de acostumbrarse a esta distribución, diferenciarlos en 2 grupos, colocando alguna pestaña sobre la cabeza de alguna tecla o bien cambiando la textura a rugosa desde la G4 a la G6 habría sido magnífico, o incluso separando algo más la tecla G3 de la G4. Esto son detalles minúsculos, pero con cierta relevancia teniendo presente que el usuario no suele aprender esto par la escritura. Sabe dónde está la tecla MAYUS, tecla TAB, la ESC, pero no donde están las G1 a G6, de modo que, al menos al principio, obliga a que el usuario mire las teclas abandonando la vista del monitor de imagen, un problema habitual para cualquier jugador. Lo dicho. Será necesario que el jugador se acostumbre con la práctica. Estas teclas son totalmente configurables.

Interruptores de Corsair OPX óptico-mecánico y LED RGB

Sin duda, los interruptores son la parte interna más importante de cualquier teclado de este tipo. Son la parte inferior de la cabeza de la tecla. En este caso, el modelo de interruptor OPX de Corsair ofrece un recorrido lineal con 1mm de acción y una base libre, sin amortiguación, que devuelve un comportamiento ruidoso, típico de un interruptor mecánico, como podría ser el Cherry MX Red. Por tanto, si estás buscando un teclado óptico-mecánico silencioso, este no es en absoluto el caso. Y es que estamos una vez más en frente de un teclado de gama alta ruidoso, y el ruido no mola.

Por poner un ejemplo contrario, los interruptores Cherry MX Silent poseen un amortiguador en la base que hacen que este modelo sea mucho más silencioso, casi igual que un teclado de membrana con las ventajas de un mecánico. Probablemente, fabricar un interruptor OPX silencioso sea un poco más caro, pero es lo que se esperaría en los teclados premium. En este sentido, los interruptores de acción mecánica siguen sin evolucionar, defendiendo una característica, el ruido, que no es para nada positiva para ningún usuario, porque es algo molesto, aunque al final el usuario se acostumbre porque no tiene más remedio.

Sin embargo, lo mejor de este interruptor OPX, además de su rapidez, es que se carga de lleno el efector rebote de un interruptor mecánico (que es el tiempo que tarda el clic del interruptor en restablecer su posición, derivando en ciertos problemas a una muy alta velocidad de pulsación). Al poseer una compuerta que se abre y cierra para dejar pasar un haz de luz para emitir una señal, el rendimiento es superior, además de mucho más duradero, puesto que no hay dos elementos metálicos de conducción eléctrica rozando y desgastándose, ensuciándose poco a poco. Se estima que este tipo de interruptor tiene una durabilidad de más de 150 millones de pulsaciones. Probablemente se deteriore antes la cabeza de la tecla por ser de policarbonato, por el roce con los dedos y objetos que por el propio interruptor.

Por último, este interruptor posee, de nuevo, un LED arriba en la base (al lado de la cruceta). Al ser la cruceta opaca, de color gris, y al no tener un LED centrado, ocurre lo habitual, que el segundo carácter de la cabeza de la tecla, el de la hilera inferior, se ilumine mucho menos que el superior. Esto siempre ha sido un problema en los interruptores mecánicos y todavía ninguna marca ha conseguido solucionarlo del todo. Al menos se ilumina un poco y no es un tema muy importante. Pero una vez más, en un teclado premium se esperan mejores soluciones, más innovación. Sin embargo, los LEDs RGB equipados, independientemente de su desconocida durabilidad, son de muy alto brillo. Probablemente, este tipo de LED no se pueda mejorar más para ofrecer mayor intensidad de Luz. Esto se nota al comparar este teclado con otros también de gama alta. Estos interruptores OPX son lo mejor que Corsair ha podido integrar, mejores que los Cherry mecánicos. Lástima que sean ruidosos al pulsarlos y no se ofrezca alguna opción para silenciarlos ni ninguna versión de teclado silenciosa.

Diseño y materiales de las cabezas de las teclas

Uno de los cambios de la primera versión del K100 a ésta nueva es el material plástico de las cabezas de tecla, en este caso de policarbonato, y no de PBT como en la primera versión. El PBT es más resistente, menos deformable, y en definitiva, más duradero al desgaste, y también más caro (más difícil de trabajar). El policarbonato o PC, en este caso, es un material prácticamente transparente, con una capa muy fina negra de pintura para recubrirlo y así definir más fácilmente los caracteres de cada tecla (letras, números, símbolos), cuya capa tiene una durabilidad limitada al desgaste por rozamiento, pero algo más agradable al tacto en comparación con el PBT.

Este tipo de cabezas de tecla se emplean ampliamente en la gama media y no son lo mejor para un teclado premium. Lo habitual es que parte de la pintura superficial se desprenda, apareciendo la iluminación del LED allá donde haya desgaste. En un uso intensivo, esto suele pasar a los 2 o 3 años, dependiendo de la calidad y resistencia al desgaste de la pintura y del cuidado del usuario. No sabemos lo que durarán estas cabezas de tecla, pero junto con el reposamuñecas, que será lo primero en estropearse, serán las piezas de mayor deterioro de todo el conjunto.

Los caracteres no son de un formato muy grande, pero están exquisitamente trabajados. Aparentemente, la sensación visual es de calidad alta. Solo es cuestión de que el usuario mime su teclado para que no se canse de él por el posible deterioro superficial a lo largo de los años de uso. Al final, todo producto de este tipo suele tener alguna parte que se desgasta más o es más fácil de romper que termina provocando que el usuario lo termine cambiando. Es cuestión de tiempo y buen uso.

El resposamuñecas del K100 RGB OPX

Una de las partes que más nos ha sorprendido es el reposamuñecas, sobre todo su sistema de unión con el teclado. Este reposamuñecas es de generoso tamaño, es bastante amplio, con un acolchado interno con ligero efecto memoria, con superficie superior de cuero sintético con textura de triángulos, muy agradable al tacto, con el nombre de Corsair perfectamente impreso en el centro.

El reposamuñecas es totalmente lineal, con una base de plástico bastante resistente, probablemente de ABS, con 6 patas de caucho antideslizante bien distribuidas. Sin duda, lo mejor es el doble sistema de anclaje con el teclado. Por un lado, usa un machihembrado lineal en todo el recorrido de su anchura, que encaja contra la parte frontal del teclado. Además, incluye dos anclajes deformables con un punto imantado, aparentemente con neodimio y metal, que permite unir ambas piezas. Lejos de las soluciones baratas de horquillas de plástico, este doble sistema de anclaje es lo mejor que ha ofrecido Corsair en un teclado hasta la fecha y todo un ejemplo a seguir para futuros teclados.

La unión es fácil de acoplar, con juntarlos y apretar muy poco se une firmemente. Sin embargo, el peso del reposamuñecas puede vencer la unión y separarse si el usuario levanta el teclado con el reposamuñecas. Por tanto, cada vez que deba desplazarlo, mejor sería que separara el reposamuñecas antes.

Probablemente, la superficie de cuero sintético de este reposamuñecas será lo primero en deteriorarse por el continuo roce con las manos y las uñas. El problema de este tipo de piezas o componentes secundarios es que es difícil encontrar una sustitución. Si un usuario está dispuesto a gastar 250€ o más en un teclado, no dudará en cambiarlo por otro nuevo a la mínima de tener parte de él deteriorado superficialmente. Entonces, sería un poco injusto que Corsair no suministrara piezas de repuesto, en concreto un juego completo de teclas iguales para todos los idiomas y claro está, reposamuñecas de repuesto. Y es que, al gastar tanto dinero en este tipo de periférico, el usuario debería tener todo esto presente. ¿Qué hace Corsair con las piezas de repuesto? ¿Podré comprar y cambiar algunas de ellos a los 2 o 3 años de uso?

Piezas de recambio o repuesto. Comprar aparte y suministro

Corsair ofrece algunos accesorios o piezas de repuesto para varios de sus teclados, también para el K100, entre otro tipo de productos. De hecho, es una de las marcas que más cubre este tipo de cosas, pero tal vez lo hace a medias. Podéis echar un vistazo a su apartado de Componentes para PC/Accesorios en su web oficial.

Por ejemplo, el kit de teclas PBT DOUBLE-SHOT PRO en 6 colores diferentes a elegir por un precio de 29’99 €. Es todo un juego de cabezas de tecla pero solo para un tipo de distribución, en inglés, con solo una hilera de caracteres y no dos, y con un kit de juntas tóricas de silicona para amortiguar cada tecla. El problema es que el K100 OPX que tenemos aquí es en distribución de teclas en español. Este kit no cubriría todos los caracteres. Si Corsair quiere cubrir a todos sus clientes, tendrá que tomarse más en serio el tema de la distribución en múltiples idiomas para todos sus productos, que particularmente en teclados es un asunto importante.

Corsair no suministra un kit de juntas tóricas por separado, que sería un método muy barato para silenciar las teclas del K100. Si consideráis que vuestro K100 hace mucho ruido, podéis adquirir algún kit de juntas de silicona. Son unos aros que se colocan debajo de la cabeza de tecla, de modo que la amortiguan levemente. Es un sistema alternativo que recorta el recorrido de la tecla, claramente diferente a los interruptores que ya vienen amortiguados en la base. Quizá no sería mala idea suministrar como accesorio un kit de estos de juntas tóricas junto al K100, porque todos los interruptores, sean mecánicos Cherry o sean óptico-mecánicos OPX son ruidosos.

También están disponibles los reposamuñecas de repuesto para el K66 y K70, e incluso el K90 o K95, aunque tal vez ya no hay existencias. Pero Corsair se olvida de otros teclados, como el Strafe o Strafe RGB MK2 o este K100, entre algunos de los más baratos. Es de esperar que Corsair ofrezca más soporte de este tipo y que el usuario pueda comprar este tipo de piezas a los 3 o 4 años después de haber comprado su teclado. Cada vez se presta más atención a este tipo de detalles, y si no es así deberíamos hacerlo. Incluso el gobierno español ha puesto el acento en este asunto, yendo totalmente a contracorriente de los intereses de las empresas, que no es más que vender una y otra vez el mismo producto cambiado.

Al ritmo que llevamos con la electrónica y la creación de componentes de consumo en general, no es normal que la vida útil de ciertos productos termine siendo tan corta de 2 a 4 años. Al menos Corsair pretende ofrecer su sección de accesorios para cubrir en parte este problema, cosa que muchas marcas no hacen. El detalle está en que si te quedas a medias tampoco solucionas demasiado. Esperemos que la marca de la triple vela preste más atención al tema de sus accesorios para alargar la vida útil de sus productos, y de paso, haga algún tipo de publicidad de ellos. Estamos seguros que muchos usuarios ni si quiera se han planteado cambiar piezas cuando se desgastan, dando por hecho de que ni si quiera existen.

Software iCUE 4. Instalación y uso

El K100 no sería el mismo sin el software de Corsair iCUE4. Dicho de otro modo, el software es tan importante como el hardware, aunque a algunos usuarios se les olvide este detalle y es algo que también se paga, aunque sea indirectamente. El comprador no solo está pagando por el teclado, también por su software, aunque este sea de descarga gratuita. Este tipo de programas necesitan de mantenimiento, actualizaciones y un equipo de programadores experimentados para su continuo desarrollo y solución de problemas, y eso se paga. Parte de esos 250€ por unidad vendida van a parar a cubrir este software.

Gracias al iCUE 4, este teclado ofrece muchas más posibilidades, y realmente da gusto perder un poco el tiempo configurándolo y aprendiendo de él. En Hardaliy Labs hemos probado la última versión disponible, la iCUE v4.21.173, bajo Windows 11 totalmente actualizado. Este paquete también está disponible para MAC por separado. De hecho, esta nueva versión soluciones algunos problemas puntuales del K100 que nos vamos a ahorrar.

Para ello hemos tenido que descargar esta versión manualmente porque la anterior versión que teníamos instalada incomprensiblemente no ofrecía la nueva versión. El paquete de instalación (formato MSI) ocupa unos 812 MB, una burrada si solo pretendemos usar el teclado. Este software unificador está pensado para dar cobertura a cualquier producto compatible de Corsair a la vez, y este tamaño estaría mínimamente justificado si el usuario tuviera varios periféricos de Corsair. Tal vez esta marca debería plantearse dar el salto a la versión 5 de iCUE con una gestión mucho más eficiente de este software, para que el usuario solo necesitara descargar e instalar (son dos cosas diferentes) justo lo único que hace falta para el teclado, en este caso. De este modo, se ahorraría mucho tráfico en Internet para los servidores de Corsair y para el usuario y bastante espacio en el disco duro para la instalación. Tened presente que, en este caso, estamos hablando de un programa para controlar un teclado. Visto así, 800 MB es una exageración. Lo habitual es que un programa para controlar un teclado no suele ocupar más de 40-50MB, y eso ya es mucho.

ICUE4 aporta un panel completo de opciones de configuración para el teclado, un habitual en este software. En resumen, tenéis disponible varias secciones accesibles desde el panel izquierdo: Asignaciones de teclas, Asignaciones de teclas del hardware, Efectos de Iluminación, Iluminación de hardware, Rendimiento, Rueda de control, Configuración del dispositivo.

La mayoría de secciones son iguales a los que ofrece el Strafe RGB MK2, el K70, el K90 o el K95, con capacidad de reasignar teclas a otras o combinaciones de éstas, reasignar teclas a órdenes de ratón, disparar textos, grabar y configurar posteriormente macros por pasos, prácticamente todo lo que queramos. Las 5 teclas multimedia no son reasignables ni la rueda de volumen, el resto sí, pudiendo usar perfiles guardados en el disco duro o guardados en la memoria interna del teclado, para poder llevarlos a todas partes. Para jugar no hay nada mejor, pero para controlar otro software tampoco. Siempre hemos defendido que este tipo de teclados son lo mejor para controlar software de tipo DAW para composición musical (permite el 100% de pulsación simultanea de las teclas), u otro software para editar audio o video con un montón de comandos complejos. Así que, el K100 es ideal para todo eso, un claro todoterreno.

Respecto a la iluminación ofrece lo habitual, que es lo más avanzado en este tipo de teclados. Configuración individual de la iluminación de cada tecla, los 3 LEDs del logo, así como los 11+11+22 LEDs perimetrales, asignación muy elevada por capas, hasta 20, selección de determinados efectos de iluminación con variedad de opciones, entre ellas el control de velocidad. En general, está todo muy completo, salvo la configuración de las teclas multimedia. Por ejemplo, el usuario no podrá cambiar de orden dichas teclas, por ejemplo, permutando las dos teclas de la derecha, aunque físicamente las teclas se puedan cambiar. Tampoco los LEDs de estado blancos no son configurables en color, que también ayudaría a identificarlos mejor. Volvemos a repetir que estamos en frente de un teclado verdaderamente premium, y cualquier detalle cuenta.

En la sección de «Rendimiento» es posible configurar la función de bloqueo (tecla de candado), que permite deshabilitar 4 combinaciones, entre ellas la propia tecla Windows. Permite configurar los dos colores del botón de bloqueo y personalizar el color del botón de perfil (para cada perfil un color). Sin embargo, tal como señalamos, el botón de silencio no es personalizable como el botón de candado, y esto no es muy coherente.

Además, iCUE 4 ofrece para el K100 una sección exclusiva llamada «Rueda de Control», que obviamente no está disponible en otros teclados. Por defecto vienen 4 funciones de 8 habilitadas que se pueden acceder en bucle mediante el botón central de la rueda. Cada función puede tener más opciones de configuración o no y permite cambiar el color del botón central para identificarlo fácilmente. Con un poco de práctica el usuario se acostumbrará al control de esta rueda. A destacar la sección de «Grabación de macros» que se puede guardar tanto en el perfil de almacenamiento integrado en la memoria interna como en el perfil de iCUE por software (en el disco duro). Gracias a las funciones y los perfiles el usuario tendrá un montón de opciones de personalización.

Por otro lado, el acceso al panel de Configuración K100 RGB permite actualizar el firmware (hemos usado la última que venía de fábrica, v0.33.265). Aquí se puede cambiar la frecuencia de 125Hz hasta los 1000, 2000, 4000 o 8000 Hz (según Corsair como máximo funcionará a unos 0.25 ms de tiempo de respuesta). En un principio, si el teclado supera los 1000 o 2000 Hz de tasa de sondeo el usuario probablemente no perciba nada de diferencia. La única ventaja de esta capacidad tan alta tal vez se pueda percibir en partidas online si el jugador está usando una conexión a Internet muy rápida compitiendo con otros pros. Si estás ganando dinero como jugador, tal vez estos periféricos valgan la pena. Pero incluso así, está claro que las habilidades del mismo son más importantes que este valor. Así que, en general, si estás en la tesitura de comprar este teclado, deberías dejarte llevar por sus características en conjunto y no por este número.

Por último, es posible seleccionar el cambio de color de caja (aspecto del teclado) en «Negro» o «Oro de medianoche», puesto que hay 2 versiones de este K100 (en español solo lo hemos visto en negro). Sin embargo, la desilusión está en que no es posible seleccionar la distribución del teclado (Diseño actual) en español. La distribución en Reino Unido podría valer, pero algunas de las teclas mostradas en la interfaz del software, no coinciden. Parece razonable pensar que Corsair se ha precipitado al lanzar el K100 en versión en español sin siquiera tener su software terminado. Es de esperar que el iCUE 4 reciba una nueva versión que cubra tal distribución de teclado en español. De hecho, la estábamos esperando antes de lanzar este artículo de análisis y no ha podido ser. Es incomprensible que no esté disponible para un teclado que se pretende vender por 250 €. Resulta que la gama más alta igual no es tan alta, y esto los usuarios exigentes lo terminarán criticando.

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