4. Semitorre TG5 Pro RGB. Partes, instalación y uso
La TG5 Pro RGB es una caja de tipo semitorre fabricada en acero principalmente, con carcasa desmontable de plástico ABS con frontal de vidrio templado, 2 tiras de filtro antipolvo laterales desmontables, filtro superior, filtro inferior y vidrio templado en el lateral izquierdo. El conjunto pesa algo menos de los 8 kg con todo el equipamiento de serie, un peso ya considerable tratándose de una semitorre estándar para placas base ATX. La anchura de la misma es contenida de 21’5 cm y su superficie lateral es de unos 45 x 46.5 mm.
El diseño de la semitorre es sencillo y sobrio, más alejado de esas formas más agresivas que son un habitual en las cajas de Sharkoon. Si buscas algo más elegante y discreto, dejando a un lado la iluminación RGB, este modelo de caja es lo más razonable. Es rectangular, sin formas raras y con una carátula frontal totalmente recta. Como pequeña evolución frente a otras cajas, Sharkoon ha evitado la tornillería lateral del vidrio templado, sustituyendo éste por ejes de encaje con armado trasero de 2 tornillos, como si la pieza fuera la típica tapa metálica, acercándose todavía más a la sencillez.
Como es un habitual el lomo es la parte más tosca o menos atractiva de visualizar, totalmente lisa y preparada para recibir el filtro superior de marco imantado. Una vez más, el panel superior de conexiones está arriba, y no en el frente. Puestos a ponerlo arriba, mejor sería ponerlo en el lateral izquierdo, ya que esta clase de cajas están concebidas para colocarlas a la derecha del usuario, para su propio disfrute en su propia habitación. También incluye un filtro antipolvo inferior metálico fijado por pestañas para proteger la entrada de la fuente. De modo que todas las entradas posibles de aire están filtradas contra el polvo, delante, abajo e incluso arriba.
El acostumbrado panel superior delantero de conexiones y control incluye, de izquierda a derecha, 2 puertos USB 3.0, 2 puertos más USB 2.0, salida y entrada minijack de 3.5″, 2 LEDs de indicación de estado (rojo y verde), un pequeño interruptor de reinicio (conectado de fábrica al hub RGB) y un generoso interruptor de encendido/apagado, fácilmente identificable por posición y tacto, de modo que será difícil confundir los interruptores de reinicio y de encendido/apagado. Como habíamos señalado antes, se echa de menos un interruptor dedicado para la iluminación LED RGB Addressable, para no perder el conector de reinicio de la placa base de turno, en cualquier caso. De todos modos, Sharkoon ofrece la alternativa de conectar el hub directamente a la placa base con puerto RGB Addressable compatible, de modo que es aconsejable estudiar qué placa base se va a instalar para aprovechar al máximo todas sus características respecto al control de la iluminación RGB. La distribución y separación es bastante correcta entre cada conector y control. De hecho, se agradece que los puertos USB 3.0 estén totalmente a la izquierda, puesto que se usarán más que los 2.0.
Junto al panel de conexiones superior está el filtro antipolvo superior, fácilmente retirable con la mano, cubriendo gran parte del lomo capaz de albergar hasta 2 ventiladores de 12cm, pudiendo retranquearlos ligeramente hacia delante o hacia atrás según convenga, o 3 de 12 cm o incluso 2 de 14cm. Lo ideal sería tenerlos todos iguales a los instalados. Desgraciadamente, Sharkoon no ofrece a la venta ventiladores idénticos a los preinstalados en la TG5 Pro RGB, algo que debería replantearse en su catálogo de productos. A pesar que el usuario disponga ya de 4 ventiladores RGB Addressable en su TG5 Pro RGB, podría darse el caso de querer ampliar el número de ventiladores, por ejemplo, con un pack de 3 ventiladores de 12cm, los mismos preinstalados en el frontal. Sharkoon tiene a la venta el modelo Shark Blades RGB Fan, y el cuadrado RGB Shark Lights como última novedad, no siendo ninguno de ellos similar a los ventiladores premontados.
La parte inferior incluye 4 patas de plástico ABS negras, discretas, bastante altas para elevar el chasis, debidamente ancladas al chasis y bastante resistentes, con un aro engomado antideslizante en la base. Estas patas están bien distribuidas cerca de los bordes, ofreciendo más estabilidad al chasis (más difícil de volcar por abarcar mayor superficie).
Por otro lado, podéis apreciar la pestaña saliente de la carátula frontal para su extracción manual, tirando de ella. La zona inferior también tiene el típico filtro antipolvo para la fuente fijado por pestañas, difícil de extraer si no se tumba la semitorre (lo cual es muy incómodo cuando está todo conectado), e incluye además hasta 6 orificios engomados para montar en la base interna de la semitorre otro disco duro de 3.5″, aprovechando ese hueco que suele quedar «muerto».
La zona trasera incluye otro ventilador de 12 cm, el hueco de la fuente de alimentación (no permite giro) y hasta 7 ranuras de expansión, todas ellas con plaquitas desmontables en forma de L y con tornillería, con el sistema de fijación peculiar de Sharkoon que deja la trasera plana.
Al abrir ambas tapas laterales encontraréis un chasis bien ordenado, con un compartimento inferior separado para la fuente de alimentación y los discos duros de 3.5″/2.5″, y con holgura suficiente en el hueco del lateral derecho para pasar cables. Además, todos los cableados incluidos son negros, como el lacado de toda la semitorre, de modo que es bastante sencillo pasar y esconder todos los cableados. El chasis tiene huecos estratégicamente perforados para el paso de cables arriba de la zona de la fuente y arriba y a la derecha de la placa base. Además, la carátula frontal no está unida al panel de conexiones superior, por lo que ésta se puede separar fácilmente sin el enredo de los cables.
Respecto al hub, está colocado en la zona superior izquierda del lateral derecho, la zona más escondida y cercana al panel de conexiones superior. Este hub tiene unos conectores algo endebles. Es necesario que el usuario tenga cierta precaución al manipularlos y fijar bien los cables y sus conexiones. La longitud de los cables es suficiente para pasarlos bien y no tenerlos tensados. La única pega es que el cable de alimentación SATA no es macho/hembra, por lo que se pierde un conector.
En general, el montaje de componentes y conexiones es rápido, fácil y directo. Solo es algo más complicado instalar un disco duro de 3.5″ en la base de la semitorre, debajo del rack con 2 bandejas de 3.5″/2.5″. Los 3 discos duros posibles a instalar estarán montados sobre aros antivibración, que ayudan a disminuir un poco el ruido físico del chasis. Por último, pasar los cables de la fuente puede ser algo complicado si se trata de una fuente modular, algo común en este tipo de diseño de compartimento cerrado, que no permite meter la mano fácilmente para hacer ciertas tareas, como son las conexiones al panel frontal de la fuente. Así que, al montar la fuente, si ésta es modular, mejor conectar los cables a la fuente antes de introducirla y montarla.
Los ventiladores instalados no generan una sonoridad muy elevada, por debajo de los 22dBA, y consiguen un caudal mínimo para ventilar la semitorre sin necesidad de añadir más ventiladores. No tienen pinta de ser unos ventiladores cutres. Están francamente bien para ser de serie y no hace falta cambiarlos por otros mejores, como puede suceder con otras cajas. Consideramos esta semitorre silenciosa tal como viene de fábrica. De todas formas, solo es posible ampliar más ventiladores en el lomo, o en su caso, montar algún radiador para refrigeración líquida, idealmente en el lomo, tal como hemos probado con uno de 240mm de Aerocool.
Delante permite montar un RL de 120, de 240 o incluso de 360 mm, gracias al hueco disponible. La iluminación de los LEDs es apreciable en las fotografías, y tiene algunos modos de efectos interesantes, aunque esto solo es estético, no tiene más utilidad. Pero para una configuración más personalizada, mejor controlar dicha iluminación desde la placa base de turno que sea compatible. Por otro lado, por si acaso, hemos probado a encajar una placa base E-ATX para ver si entraba, pero no. Lo ideal es una placa ATX o como mínimo una micro-ATX.
Por último, el mantenimiento de la caja es bastante sencillo. Limpiar los filtros es bastante directo, sobre todo el filtro del lomo, e incluso los 2 filtros laterales de la carátula frontal. Estos 2 filtros son desmontables, pero no hace falta ni quitarlos para limpiarlos. Un plumero pequeño para maquillaje o para afeitar viene de lujo para estos trabajos. Solo será más laborioso acceder al filtro inferior. Los ventiladores también se pueden limpiar con relativa facilidad sin desmontar y el acceso a los paneles de vidrio templado para limpiarlos también es bastante directo. Aunque sigue sin gustarnos que los fabricantes se empeñen en instalar los conectores USB boca arriba en el panel superior. Siempre terminana tragando algo de polvo u otras partículas.
En general la TG5 Pro RGB podría decirse que es la mejor semitorre de la marca alemana actualmente, junto con la TG6 RGB y una de las mejores calidad/precio del mercado, todo sea dicho. Por menos de 90 € obtendréis todo lo necesario y bien equipado de serie para empezar a meter los componentes principales con bastante comodidad. Sin duda, destaca por sus ventiladores silenciosos con tecnología RGB Addressable, que sin duda es el impulso por parte de varias marcas en ofrecer más variedad de versiones, y Sharkoon en este sentido no es menos. Esta versión de la TG5 ajusta donde es necesario y ofrece más donde es necesario para equilibrar este formato de semitorre. Si buscas algo así, no hace falta que pierdas más tiempo.

















