4. Pruebas varias

El Thorax es bastante resistente. Tiene un cierto grado de flexibilidad y es muy agradable al tacto. Sin la necesidad de instrucciones, es muy sencillo de acoplar a la mano, tras cinco operaciones sencillas:

  1. Se introduce el dedo pulgar en el orificio correspondiente.
  2. Se precinta el velcro trasero, el que bordea la finalización del brazo.
  3. Se precinta el velcro delantero.
  4. Se bordea la cinta elástica centrada, precintando el velcro en la presión adecuada.
  5. Finalmente se reajusta la altura del guante encontrando la mayor comodidad posible.

Las primeras sensaciones al colocarse el guante correctamente son de rigidez, de protección, de ligereza y de calor. Impide en gran medida el poder doblar la muñeca hacia abajo o hacia arriba, gracias a la barra de acero incluida en su interior. Para resolver un símil, no alcanza a ser una escayola, pero sí podría ser un buen vendaje… Si se prescinde de la barra, se consigue mayor flexibilidad, mayor capacidad de maniobra de la mano/muñeca, con menor protección de la muñeca. El guante es muy adecuado para usuarios que tengan la mano derecha mediana, e ideal para usuarios que tengan la mano muy grande. Esto es debido a un par de motivos. El primero es el diseño intrínseco del ratón. La mayoría de ratones del mercado tienen un tamaño determinado, muy ajustado para palmas de mano de tamaño medio (los usuarios con tamaño de mano medio están de suerte, más por abundancia que por elección…). Esto puede ser a veces un grave problema para usuarios que tienen la mano grande. Mano grande implica dedos largos, obligando al usuario a retranquear su mano del lomo del ratón para alcanzar los botones derecho e izquierdo cómodamente, dejando de apoyar como es debido la zona de la mano más cercana a la muñeca, pudiendo producir problemas en el dorsal de la mano (cara opuesta a la palma). Es por ello que a veces se produzcan lesiones de inflamación muscular en los tendones, por no tener alineada la mano con el brazo, doblando levemente la muñeca en una posición incómoda a largo plazo, acentuadas por la carga repetida por la pulsación de los botones del ratón. De modo que está el propio diseño del ratón con una ergonomía y tamaño determinada, el tamaño de la mano (qué culpa tendrá el usuario de tener la mano que tiene) y el guante Thorax para solucionar en mayor o menor medida este desequilibrio.

Todo lo comentado hasta ahora, es agravado por los asuntos mencionados en la introducción de este análisis, en el que la posición del usuario sobre la silla, la altura de los codos, la dirección del cuerpo del usuario más o menos paralelo al plano del monitor, el diseño de la mesa traiga bandeja corredera o no, entre otros aspectos, pasando claro está por el diseño del ratón, no dejan de entorpecer la comodidad, según la situación… Aquí todo influye en el bienestar del usuario. Aunque todo esto tiene una drástica solución y todo el mundo sabe cuál es, más que nada por que ha salido muchas veces por la tele en la propaganda, solo que a veces se olvida…

Tras varios minutos de empleo, se puede sufrir un aumento del sudor en la mano, dependiendo del propio usuario y de la temperatura y humedad que tenga a su alrededor. Esto puede llegar a ser un problema al usar durante mucho tiempo el guante puesto, ya que da sensación de humedad que no llega a ser lo agradable que cabría esperar, distanciándose de la sensación seca al iniciar su uso, que dicho sea de paso, es mucho más agradable. Lo adecuado es desprenderse del guante cada vez que no se use el ratón, aunque la pausa sea un par de minutos.

En contra del uso del guante está el empleo del teclado. El guante Thorax no es adecuado para escribir correctamente sobre el teclado, llegando a estorbar en mayor medida si está equipada la barra de acero. De modo que si se va a usar intensivamente el teclado, es mejor prescindir del guante, Por el contrario, será adecuado su uso si se usa exclusivamente el ratón intensamente. Esto puede desencadenar cierta incertidumbre al usuario que está continuamente cambiando la mano derecha del teclado al ratón y viceversa, de modo que en este caso es mejor no usar el guante, ya que no se estará cargando demasiado la muñeca ni sus tendones.

El guante es lavable, por lo que se puede limpiar repetidas veces. Lo adecuado es extraer la barra de acero inoxidable cada vez que se lave. Es muy probable que las letras impresas y el logo acaben borrándose por los continuos lavados. Los velcros irán perdiendo su precisión de agarre con forme su uso, que se agravará si el usuario no tiene cierto cuidado al desprenderlos.

En resumen, el Thorax es un guante de calidad, adecuado exclusivamente para uso sobre el ratón, ideal para largas partidas de juego o para usuarios que empleen continuamente el ratón, en tareas de edición gráfica por ejemplo, donde el ratón es la herramienta protagonista de trabajo. Sobra afirmar que no es adecuado para la mano zurda dejando este tema como más que  obvio. Si eres un viciosillo de los juegos y tienes problemas con tu ratón, ¿a qué esperas? prueba tu Thorax, probablemente te acabe conquistando…

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