4. Ergonomía, uso y software Synape 3

Tartarus Pro. Ergonomía y uso

El Tartarus Pro de Razer tiene unas dimensiones estudiadas válidas para manos de tamaño medio y tamaño grande. Sus dimensiones son de 153 x 203 x 63 mm (Pr x An x Al) y un peso considerable de casi 400 gramos, que junto con su base equipada con 5 patas de teflón generosas y estratégicamente colocadas, el keypad se mantiene firme y estático en cualquier superficie plana, idealmente madera o vidrio, destacando sus dos patas delantera y trasera.

Este dispositivo no es abatible, ni tiene patas para inclinarlo, pero está subsanado gracias al relieve generoso de su reposamuñecas, que actúa sobre la muñeca de forma acertada con la almohadilla inferior, trabajando junto con su apoyo delantero par apoyar parte de la palma de la mano, de modo que gran parte del recorrido de muñeca y mano están descansando sobre una superficie cómoda.

Este sistema de apoyo de dos partes presenta un pequeño problema para manos pequeñas. Si la mano izquierda es pequeña, tendrá que moverse demasiado para poder alcanzar las teclas superiores, las de la fila del 1 al 5. Sin embargo, encaja perfectamente para manos de tamaño medio, y gracias al apoyo retranqueable de la muñeca y palma es posible controlarlo cómodamente para manos de tamaño grande.

El reposamuñecas no se puede retirar ni separar del conjunto. De hecho, si esto fuera así el dispositivo perdería todo su encanto. Pensad que es simplemente un teclado con extras en el lateral derecho. Sin el reposamuñecas perdería toda su esencia como periférico con cierto nivel.

Para determinar si es realmente cómodo, lo hemos usado durante varias semanas en varios juegos de todo tipo. Sin necesidad de entrar en los títulos de juegos, las sensaciones al usarlo han sido varias. La primera es que al principio cuesta bastante pillarle el tranquillo. Primero es necesario configurar cada perfil según el juego para que ciertos botones y demás controles obedezcan según los criterios del jugador, cambiando los botones según las acciones a realizar o incluso configurando macros, usando claro está Synapse 3. Aquí podéis ayudaros de los colores RGB de cada tecla para diferenciar cada orden o comando. Aunque algunos juegos comparten la mayoría de órdenes (por ejemplo, la cruceta WASD siempre es la misma), será necesario configurar un perfil por cada juego. Como no es habitual tener muchos juegos instalados a la vez, esto no es un problema. Es fácil cambiar entre perfiles rápidamente. Incluso podemos crear varios perfiels para el mismo juego y cambiarlos al vuelo.

Una vez se domina la configuración de los perfiles con la configuración desde Synapse 3, es probable que se necesite un periodo de adaptación, incluso de varios días. Lo más difícil es controlar toda la sección derecha del dispositivo a la vez que el usuario debe recordar todos los comandos configurados en el área principal del teclado, que pueden ser hasta 19. Si el juego no requiere tantos comandos, las teclas se pueden deshabilitar y apagar, de modo que es bastante personalizable. Después de estar unas horas (varios días) usándolo es muy fácil cogerle cierto cariño a este trasto.

La parte más difícil se la llevan los dedos índice y pulgar. Con el índice no solo se controla la zona derecha del teclado, habitualmente las dos últimas columnas de teclas más a la derecha, sino que también accede a la rueda. Recordad que la mayoría de usuarios diestros están acostumbrados a jugar con una rueda con el ratón debajo de su mano derecha, y se sentirán extraños jugando con una rueda con la mano izquierda. Pero todo es acostumbrarse.

El «problema», si se le puede llamar así, con este dispositivo es que hay demasiados mandos para el dedo pulgar. Por un lado, está el gatillo sensible y rápido en la parte superior de la cruceta. Accionarlo implica soltar la cruceta. Lo mismo ocurre con la tecla espaciadora, que en ciertos juegos se suele usar, y mucho, para órdenes habituales, como podría ser saltar. Saltar implica mantener la dirección, es decir controlar al mismo tiempo la cruceta. No obstante, como las teclas son configurables se puede cambiar la cruceta y usar las teclas 08, 12, 13 y 14, o las que queramos. Es decir, que el usuario se podrá configurar su Tartarus Pro prácticamente como le dé la gana, pero siempre teniendo presente la carga en la zona derecha del dispositivo.

Respecto al control de la cruceta cuesta pillarle el truco al principio, sea porque se usa el dedo pulgar izquierdo por falta de costumbre o sea por la colocación de la cruceta y dirección de sus interruptores, pero puede ser incluso más divertido o parecerse a un mando más sofisticado que un mero teclado alfanumérico con sus 4 teclas. Esta cruceta acepta las direcciones diagonales también, usando 8 interruptores en su interior. Así que, aunque el teclado parece sencillo, tiene partes notables que destacan. Además, de la cruceta se le puede retirar su cabeza circular, para tener de tacto la propia cruceta. Esto baja el centro de gravedad del dedo y se siente más como un mando de consola, aunque es preferible usar la cabeza circular, que le da más altura y más palanca, y ciertamente no castiga tanto la yema del dedo. Ocurre que hay jugadores que pulsan con demasiada fuerza las crucetas, y al paso de las horas acaban notando cierto dolor sobre la yema del dedo pulgar. Aunque la cruceta esté suavizada por los cantos, es algo a tener presente. Todo es acostumbrarse y a jugar relajado con la justa medida.

Sobre el tacto, las teclas no son tan escandalosas como otros teclados de Razer (esta marca sigue sacando demasiados periféricos ruidosos y debería ponerse las pilas con teclados silenciosos y presumir de eso, y no al revés), la rueda también va fina y correcta y el botón rápido circular tiene un tacto distinto al resto. Como periférico se nota que es de buena calidad en todos sus mandos. No esperábamos menos de esta marca.

Centrando la atención en las teclas, éstas usan interruptores con parte mecánica exterior y con sensor de compuerta óptica en su interior. Esto permite más suavidad en el recorrido en las teclas al mismo tiempo que la emisión de la señal de cada tecla es impecable. No es un mecanismo de dos piezas metálicas que se unen para cerrar un puente eléctrico. De este modo, estos interruptores son más duraderos y fiables que los típicos mecánicos y es de esperar que éstos últimos terminen desapareciendo, al menos en los teclados de gama media y alta. Además, tal como hemos probado, permiten dos niveles de pulsación, para poder ejecutar 2 órdenes diferentes por tecla, una a medio recorrido y otra al máximo recorrido de pulsación. Esto es una característica muy interesante que caracteriza este dispositivo y lo diferencia del resto.

Por lo que concierne a la iluminación LED RGB Chroma de Razer, nada que objetar que no sepamos de otros periféricos de la marca con esta tecnología. La iluminación es impecable y los LEDs son de calidad, con intensidad adecuada y colores intensos y más cercanos a los deseados (el amarillo es amarillo, no un naranja claro, el rojo es rojo, no casi naranja y el violeta es violeta, no casi azul… cosas así). Por qué no decirlo, en cuanto a iluminación, que no la colocación del LED, Razer lo está haciendo bastante bien. En este periférico no le hacía falta esmerarse demasiado, puesto que en cada cabeza de tecla solo existe una línea con carácter (de 01 a 20), muy fácil de iluminar uniformemente encarando el LED en la zona adelantada del interruptor.

Recopilando, el Tartarus Pro es un verdadero dispositivo ergonómico, que se ajusta a la mano izquierda de tamaño mediano y ajustable para tamaño más grande de mano, con varios extras en el lado derecho y un reposamuñecas estudiado. Recordad que muchos periféricos que se venden en el mercado como «ergonómicos» realmente no lo son, aunque algún que otro youtuber os lo repita como un loro. El dispositivo tiene que tener ciertas formas para considerarse ergonómico. Sin embargo, al principio costará acostumbrase para usarlo y el control de la cruceta puede no terminar convenciendo a más de un usuario. Pero al ser configurable íntegramente, no habrá problema para cambiar de órdenes en las teclas. Es justo lo que un jugador exigente pediría. Estamos seguros que aquellos jugadores que se lo toman en serio sabrán exprimir al máximo este tipo de periférico. Sin embargo, somos conscientes que esto es básicamente un periférico de ampliación para el teclado clásico, un extra, aunque en ciertos juegos se podrá usar solo este dispositivo y el ratón. Si queréis probar algo nuevo, ahí tenéis esta configuración. De lo contrario, el usuario estará «compitiendo» entre usar su teclado alfanumérico «clásico» y este mando según para qué…

Tartarus Pro y Synapse 3

El software Synapse de Razer lo hemos visto decenas de veces en nuestros análisis, y aquellos que nos leáis los sabéis. La versión 3 apenas ha cambiado, pero ya reúne todo un ecosistema de controles ordenado y clasificado para poder enviarse como paquete de software para todos los dispositivos con ampliación futura. El problema de estos paquetes es que no paran de engordar cada vez que se añaden dispositivos de hardware nuevos compatibles (actualmente pesa más de 400MB), pero su ventaja está clara: poder controlar todos los periféricos de Razer compatibles desde un solo programa. Realmente hay pocos fabricantes que apuestan por este tipo de paquetes de software, pero para comercializar productos es lo mejor que hay. Probablemente, cualquier usuario que solo compre un Tartarus Pro, termine comprando un ratón o incluso un teclado de Razer, o viceversa. En este sentido no podemos más que alabar a esta marca.

La instalación es muy sencilla. Al conectar el Tartarus Pro por primera vez en el PC con Windows 10, éste lo detectará e invitará al usuario a descargar por Internet el paquete de Synapse 3 con extras de software propio de Razer. Una vez descargado, la instalación puede demorar incluso varios minutos, no siendo muy rápida en este sentido, mostrando en cada momento un asistente de instalación con una barra de progreso y varias pantallas con información de texto para que el usuario la lea. Hemos probado la versión 3.6.0130.011816 La instalación puede demorar más todavía si el usuario selecciona varios de los módulos Synapse opcionales. Al menos con el Tartarus Pro es recomendable que, aparte de instalar Synapse 3, se instale el módulo Chroma Studio, para que el usuario pueda configurarse sus perfiles de iluminación RGB.

Una vez instalada, el usuario podrá usar Synapse 3 como invitado o como registrado de Razer, con su Razer ID, iniciando sesión con conexión a Internet. Las ventajas como registrado son la copia de seguridad en la nube de los perfiles, así como el acceso a dichas perfiles desde cualquier ordenador, básicamente. Pero el resto de características se pueden usar perfectamente como usuario «invitado». De esta manera, Razer se puede exculpar cara a muchos usuarios que pueden acusarle de obligarlos a registrarse y estar siempre conectados a internet para usar su software, que básicamente solo sirve para cambiar la configuración del hardware que acaban de comprar, y que sin este software el hardware carece de todo el sentido, vamos que no sirve prácticamente para nada.

El panel de Razer Synapse 3 os dará acceso a los dispositivos hardware compatibles (en este caso el Razer Tartarus Pro) y a los módulos, como el Chroma Studio. El panel del Razer Tartarus Pro da acceso a dos pestañas, Personalización e Iluminación, dejando todo el apartado de la configuración Chroma para el módulo Chroma Studio. Así que, con estas 3 cosas el usuario puede personalizar como quiera todo su teclado Tartarus Pro.

Desde la pestaña «Personalización» es posible seleccionar tecla por tecla y cambiar su orden entre multitud de opciones, no solo de orden si no de cambio del propio dispositivo. Razer se ha esmerado en equipar ampliamente este apartado de personalización, desde controles de mando, de teclado, de razón, macros, entre dispositivos, cambio de perfil, cambio de iluminación, ejecución de programas, controles multimedia, introducción de texto o incluso deshabilitar cada tecla. Todo perfectamente ordenado. El usuario podrá asignar 3 mapeos diferentes por perfil para cargarlos directamente, y saber cuál es según el semáforo de 3 LEDs del lado derecho (colores ámbar, verde y azul). Esto es todo un acierto. No solo permite guarda y cargar los perfiles que queramos, sino que cada uno de ellos permite 3 mapeos seleccionables al vuelo, de otros varios que podremos guardar.

Además, desde la pestaña «iluminación» tendréis acceso al control de intensidad de la iluminación y apagado, incluso apagado con temporizador o cuando la pantalla se apague, así como cambiar entre diferentes efectos de iluminación, rápidos o avanzados, destacando los efectos de fuego, luz estelar, onda, reactivo, respiración, entre otros. Aquí el usuario no tendrá que configurar ningún perfil de iluminación y perder el tiempo. Sin embargo, si necesita crear perfiles sofisticados de iluminación, como cambiar los colores o efectos de cada tecla una a una o en grupos, deberá usar Chroma Studio.

Aunque Chroma Studio es un software ya mostrado varias veces en nuestros análisis de productos Razer, básicamente es una interfaz fácil de usar que permite crear capas de iluminación con efectos diversos y asignarlos a diferentes teclas. Aquí entran las 20 teclas y la rueda, guardándolo todo como perfiles. Synapse 3 ha ido mejorando versión tras versión y parece que ha mejorado ciertas partes del mismo. Todo está en su lugar y la interfaz es amigable, bien ordenada y clara, bastante fácil de configurar a la primera (crear las capas y todo eso).

Estamos seguros que tras este software ha habido una inversión notoria y buenos programadores, con influencia en la experiencia de los jugadores y en la propia trayectoria de la marca; esto no se hace en dos días. Todo esto toca valorarlo a la hora de comprar un Tartarus Pro en cualquier tienda. No solo estás comprando un mando que parece un trozo de teclado con más botoncitos. Detrás hay todo un software potente y pensado y que no para de evolucionar. Recordad el antiguo Synapse 2 y lo que ocurría años atrás. Razer parece que está haciendo las cosas bien ahora en cuanto a software. Solo es cuestión de seguir manteniendo y mejorando lo que ya hay y no descuidar la opinión de la gente y de sus clientes jugadores.

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