4. Pruebas varias

Este modelo es muy interesante siempre y cuando se invierta generosamente en memoria RAM (gran cantidad) y en un buen procesador (gran rendimiento por cada núcleo). Además, al estar orientada para jugadores, el rendimiento gráfico dependerá directamente de la tarjeta gráfica o tarjetas gráficas conectadas. Sin embargo, las X99 sirven mejor incluso para procesamiento en software concreto, como edición de video y audio donde se necesita mucha cantidad de memoria RAM. En juegos, será importante observar el procesador usado y la optimización de los juegos para procesamiento multihilo.

Actualmente, y muy a nuestro pesar, la mayoría de los juegos recientes todavía no están muy optimizados para procesadores con muchos núcleos, aprovechando más el rendimiento bruto por núcleo que la cantidad de ellos de menor rendimiento. Por tanto y en general, para no salir perdiendo en juegos, siempre es mejor optar por procesadores con elevada potencia por núcleo, independientemente de la cantidad de núcleos físicos que incluyan. Así, un procesador con muchos núcleos puede rendir menos en algún juego concreto que otro con menos núcleos, porque éste último otorga mayor rendimimento por núcleo y viceversa, tal como sucede con todos los modelos de placas X99 y comparando la variedad de procesadores de Intel compatibles.

Pruebas de montaje. Instalación y preparación de hardware

Lo primero interesante es elegir los componentes de hardware a conectar para obtener un rendimiento elevado en juegos, en primer lugar. En resumen, estos componentes son: el procesador con potencia elevada por cada núcleo, memoria en cuádruple canal para obtener mayor rendimiento (cuatro módulos mínimo), y una unidad de almacenamiento que no sea SSD SATA, sino SSD M.2, para obtener mayor rendimiento en el sistema operativo y en la carga y escritura del juego. La elección de la tarjeta gráfica dependerá de la resolución y frecuencia de refresco del monitor y de los juegos a usar. El rendimiento final dependerá directamente de esta tarjeta gráfica, obviamente.

  • Placa base: GIGABYTE X99-Ultra Gaming
  • Procesador: Intel i7-6950x de 10 núcleos
  • Memoria RAM: Vengeance LPX 16GB DDR4 (4GB x4 módulos) compatible con XMP
  • SSD M.2 para S.O.: Plextor PX-G128M6e + PlexTurbo 2
  • Tarjeta gráfica (pruebas de iluminación): Zalman AMD 6850, pequeña que ocupe poco espacio
  • Tarjeta gráficas SLI (pruebas en juegos): SLI 2x Geforce GTX Sapphire 970 AMP! Omega Core Edition (solo montaje y comprobación a 2x x16)
  • Caja: Aerocool Project 1
  • Fuente: Aerocool Xpredator 850W 80Plus Gold
  • SSD 2.5″: OCZ Vector 180 480GB
  • S.O.: Windows 10 64bit

El Intel i7-6950x es uno de los procesadores multinúcleo más potentes actualmente para uso doméstico. Con su arquitectura Broadwell, posee 10 núcleos desbloqueados y 20 hilos, cada uno a 3000MHz de frecuencia base y a 4000MHz en modo Turbo Boost 3.0, con un TDP de hasta 140W y capaz de soportar hasta los 128GB de memoria RAM DDR4, que es lo interesante y hasta 40 líneas PCIe para SLI o Crossfire. Este modelo tiene un precio de unos 1800-2000€ en las tiendas especializadas (un precio muy elevado) y ha sido prestado para poder realizar nuestras pruebas, sobre todo para comprobar su compatibilidad y poder mostrar la BIOS y sus partes, que es lo que más nos interesa, puesto que el resto de software de GIGABYTE no ha cambiado apenas en los últimos meses, más allá de actualizar versiones con algunas mejoras o pequeños añadidos, como el software para cambiar la iluminación LED.

En el montaje hay varios detalles a tener presente. En primer lugar, la alimentación de la placa base. Aparte de la alimentación principal con el conector de 24 contactos, es necesario conectar el conector de 4+4 contactos para la CPU y otro de 4 contactos para reforzar la alimentación de las ranuras PCIe x16 en SLI o Crossfire. Al encajar la placa en la caja Project 1 de Aerocool, este último conector de alimentación queda algo junto contra el compartimento separador de la fuente de alimentación, pero con la distancia suficiente para poder conectar el cableado correspondiente de la fuente en su dirección vertical. Algunas cajas no tienen suficiente altura y puede haber problemas de conexión. Con estos 3 puntos de alimentación, se garantiza el buen funcionamiento de la placa base para sistemas en SLI o Crossfire.

Por otro lado, las ranuras PCIe están bien distribuidas para separar al menos 2 tarjetas gráficas y que la inferior esté bien separada de la primera si ambas ocupan dos ranuras cada una. Así, la tarjeta gráfica superior tiene más volumen libre para absorber aire por la parte inferior (mejor reparto del calor y mejor ventilación). Lo ideal es usar dos tarjetas en SLI cada una de doble ranura o como mucho de doble ranura y media. Instalar 3 tarjetas gráficas no tendría sentido, debido a que funcionarían todas a x8, puesto que comparten ancho de banda entre ellas y la inversión no valdría la pena respecto al rendimiento extra obtenido. Cabe recordar que esto es la plataforma X99, cuyo precio conjunto de todos los componentes de hardware es más o mucho más elevado que otras plataformas.

Otro detalle relacionado es la ubicación de la ranura M.2. Ésta está colocada en una posición idónea, justo debajo de la segunda ranura PCIe x16. Así, una configuración ideal es una tarjeta gráfica potente en la primera ranura y emplear una tarjeta M.2 de alto rendimiento de elevada capacidad, de al menos 240GB, para el sistema operativo y para 4 o 5 juegos que ocupan gran tamaño. Las memorias de las tarjetas M.2 también se calientan bastante, algunas más que otras, y conviene que la tarjeta esté separada de otra fuente de calor, como una tarjeta gráfica de doble ranura.

Hemos probado ambas opciones, con 2 tarjetas gráficas de doble ranura, y una sola, combinando con la unidad M.2, llegando a la conclusión que vale la pena instalar una tarjeta gráfica potente e invertir en la unidad M.2 lo máximo posible. De este modo obtenemos buen rendimiento gráfico, pero también buen rendimiento en lectura y escritura a la hora de cargar el juego. En este caso, no termina de gustar tener una segunda tarjeta justo al lado de la tarjeta M.2. Al final se calienta más aun y eso influirá en su durabilidad final.

Otra prueba no habitual que hemos hecho es sacar la tarjeta WiFi + BT de un BRIX que tenemos para pruebas, el modelo GB-BSi3HAL-6100, junto con las antenas del propio BRIX (son unos cables conectados a unas planchas metálicas) y lo hemos probado en la ranura M.2 WiFI de la X99-Ultra Gaming. Funciona perfectamente, incluso únicamente conectando dos cables de cobre y dejándolos sueltos, ya trabajan como doble antena. Lo mejor aquí es adquirir una doble antena compatible y montar en la trasera de la placa base que trae preparada para ello.

A lo largo de nuestras pruebas, lo que nos interesaba era determinar si vale la pena invertir tanto en un procesador multinúcleo como el probado aquí para jugar, pero no disponíamos de otros modelos de procesador más modestos compatibles con X99 en el momento de probarla. El motivo es que parece una salvajada invertir casi 2000€ en un procesador para jugar. Gran parte de ese valor es mejor invertirlo en una tarjeta gráfica más potente.

Así, hemos comparado el rendimiento de la plataforma X99 con la Z170 de un modo poco convencional, comparando la placa X99-Ultra Gaming y procesador i7-6950x (10 núcleos) con la placa base Z170X-Gaming G1 y procesador i7 6700K (4 núcleos) que teníamos disponible, usando la misma RAM, misma tarjeta M.2 y misma tarjeta gráfica, comparando los FPS de algunos títulos en resolución HD y doble HD (2 monitores HD). Somos conscientes que es injusto comparar ambas plataformas, puesto que no cuestan lo mismo ni tampoco ofrecen lo mismo dependiendo del software empleado. Los resultados son dispares, pero sin obtener un rendimiento ni siquiera levemente superior con la plataforma X99. Esto es debido a la mala optimización de una mayoría de juegos de PC para procesadores con muchos núcleos, inclusive los más recientes, y lo mismo ocurre con otro software, al menos de edición de audio que hemos estado probando, como Presonus Studio One 3.3.4, FL Studio 12 o Renoise 3.1, dejando claro el peso que implica disponer de una buena tarjeta gráfica. Entonces, para jugar, lo mejor es optar por un procesador no tan caro, como el i7-6800K (unos 450€, que cuesta 4 veces menos que un i7-6950x) y destinar el resto de presupuesto a al menos una tarjeta gráfica muy potente, o bien una no tan potente con aras de adquirir otra igual más adelante para SLI o Crossfire, procedimiento que, en general, no recomendamos.

Por otro lado, las conclusiones al usar el procesador i7-6950x con diferentes programas de edición y programas habituales de ofimática, es que vale la pena para tareas pesadas donde el software esté muy optimizado para aprovechar varios núcleos al máximo. Esta placa con este procesador funciona como un tiro, de hecho es la combinación de hardware más potente que hemos probado hasta ahora, con cuatro módulos de memoria o incluso con poca memoria RAM (dos módulos en doble canal, 2x8GB) También funciona muy fluida la plataforma Z170 y el i7 6700K, pero cabe reconocer que la plataforma X99 se nota levemente más rápida al ejecutar los programas y al editar con ellos, si solo comparamos los chipsets y los procesadores (hablamos de la carga visible y rendimiento real al usar los programas, no comparativas típicas de benckmarks). Esto en parte, es debido a la diferencia palpable existente entre la memoria funcionando en doble canal o en cuádruple canal gracias al controlador integrado en el procesador, que es prácticamente la única excusa factible para invertir en una plataforma X99.

Lo ideal es al menos disponer de 4 módulos DDR4 para obtener mayor rendimiento en cuádruple canal con el mismo procesador, más que el propio rendimiento por módulo. Sino, no vale la pena adquirir una placa base X99. Un escenario muy entendible por todos es, por ejemplo, emplear este equipo para el editor de audio o DAW FL Studio 12 con hasta 64GB de memoria RAM, cargando un montón de bibliotecas con Kontakt Player para un proyecto enorme. Equipar tan solo 32GB puede quedarse corto en estas situaciones. Similar para editores de video profesionales. Cualquier situación similar a ésta justifica el desembolso en una de estas placas base y resto de componentes adecuados, más allá que para emplearla meramente para juegos.

Pruebas de BIOS. Actualización, configuración adecuada y overclock. Ventilación e iluminación LEDs RGB

En los últimos meses GIGABYTE ha ido haciendo un lavado de cara integral de la interfaz gráfica de las BIOS de los modelos que comercializa actualmente, partiendo de algunos modelos Z170, X99 y los nuevos Z270 y resto, actualizando las versiones de las BIOS de algunos de los modelos recientes más veteranos o lanzando los nuevos con la nueva interfaz gráfica. Nos preguntamos el porqué de estos cambios. Lo cierto es que, al menos GIGABYTE y supuestamente otras marcas, tiene un constante pulso con las GUI de la BIOS de sus placas base, sin llegar a encontrar una interfaz gráfica ideal, o esa es la sensación que da. Lleva años cambiando dicha interfaz gráfica, incluso aportando varias de ellas en una sola BIOS.

El motivo del reciente cambio tal vez esté impulsado por la invasión de la tecnología LED RGB en las placas base, que requiere de una interfaz más dinámica y aprovechando de paso los cambios para mejorar la interfaz gráfica del control de los ventiladores que se conecten a la placa base, con por ejemplo, gráficos en dos dimensiones, además de lograr un panel más informativo generalizado de monitoreo, con datos actualizables de cómo está funcionando la placa base en todo momento.

Para empezar, los cambios o mejoras más acentuados respecto a las BIOS de hornadas anteriores están relacionados básicamente con 4 apartados:

  1. La interfaz gráfica permite ventanas dinámicas que nacen de los extremos para visualizaciones de monitoreo.
  2. Nueva ventana más clara para actualización de la BIOS: Q-Flash.
  3. Nueva ventana para la configuración de los ventiladores: Smart Fan.
  4. Nueva ventana para el control de la iluminación LED RGB integrada: Ambient LED.
BIOS y el control de las actualizaciones. Q-Flash, configuración y overclock

Con la nueva interfaz, GIGABYTE ofrece una forma más clara de entender los pasos para actualizar la BIOS, comparado con lo que mostraban las versiones de BIOS de placas base anteriores, que era más enrevesada. Para la gente poco experimentada, estos son los pasos más complicados e incluso más delicados de toda placa base. A pesar de que este modelo también incluye doble BIOS para mayor seguridad, este paso de actualización es siempre aconsejarle hacerlo con precaución. Con esta nueva interfaz es más sencillo saber en qué punto concreto estamos para actualizarla, resultando un procedimiento más sencillo.

Para ello hemos optado en actualizar de la versión F2 (fechada el 22 de mayo de 2016) directamente a la versión F5 (fechada el 29 de agosto de 2016). Todas las capturas mostradas son de las versión F5. Lo aconsejable es usar un pendrive USB en formato FAT32 con la actualización de la BIOS descargada directamente de la web oficial de GIGABYTE, tal como hemos hecho, conectándolo antes de iniciar la BIOS pulsando la tecla Suprimir en el arranque. En la barra superior, aparece un menú horizontal de dirección con botones que marca los pasos a seguir:

  • Status >> Task >> File >> Mode >> Run >> Done

En esta botonera horizontal de pasos se marca claramente en qué punto estamos del proceso, con una columna lateral izquierda que muestra la versión instalada (F2) y la nueva a instalar (F5) una vez seleccionada en el paso «File», pudiendo elegir el procedimiento de actualización en entre rápido («Fast») o intacto («Intact») en el paso «Mode»; el último conserva la configuración actual. En ambos casos, la actualización tarda menos de un minuto, actualizando sin ningún problema mostrando claramente una barra de proceso.

La mayoría de actualizaciones de BIOS incluyen pequeñas correcciones de la interfaz gráfica de la BIOS, algunos datos, correcciones de funcionamiento y sobre todo actualizaciones de los controladores para el arranque de la placa base, software que conforma el firmware de la placa base. Por ejemplo, en el momento del lanzamiento de la placa base, habían algunos modelos de procesadores de Intel que todavía no se pusieron a la venta o no se habían fabricado. Es común que aparezcan nuevas versiones de BIOS para dar compatibilidad a nuevo hardware compatible: nuevos procesadores, nuevos módulos de memoria RAM, SSD, etc…

Hasta ahora, es la mejor versión del Q-Flash que hemos visto de GIGABYTE. Como punto negativo, parte de la interfaz gráfica aparece en inglés, cuando debería aparecer todo en español.

Para configurar el hardware, tan solo es necesario habilitar la función del perfil XMP en el apartado en M.I.R., para que la memoria RAM funcione a la velocidad máxima establecida por el fabricante y no a la velocidad por defecto de la placa base, que es de 2133MHz, dejando el resto en sus configuraciones por defecto. Después de este cambio, se pueden resolver prácticas de overclock, incluso modificando el comportamiento de la memoria RAM manualmente.

Hemos hecho una prueba básica de overclock con el procesador i7-6950x, alcanzando los 4.6GHz simplemente cambiando el Vcore a 1.55V con todos los núcleos habilitados y el multiplicador en x46. Partiendo que su base funciona a 3GHz y su modo turbo a 4GHz, 4.6GHz ya es un overclock más que decente y tal vez pueda subir todavía más (¿>5GHz?), contando que usamos un disipador ventilado por aire con dos ventiladores de 14cm. Sin embargo, este procesador es muy caro, y usarlo para overclock parece una idea descabellada, viendo que posee 10 núcleos físicos, 20 hilos y es uno de los más potentes actualmente. Por potencia no será. Aunque trae todos los núcleos desbloqueados, es necesario repensarse si vale la pena hacer prácticas de overclock; mejor amortizar su precio mediante su durabilidad.

BIOS con interfaz gráfica más dinámica

Otra novedad es la presencia de ventanas dinámicas, acompañando a la ya habitual capacidad de poder seleccionar el idioma del usuario. Las BIOS de placas base de hornadas anteriores solían ser más planas y sin elementos visuales dinámicos y poco a poco han ido introduciendo la posibilidad de poder elegir el idioma. Esta interfaz gráfica incluye una ventana deslizante derecha y otra inferior que dan acceso a un menú de accesos directo para el ratón y otro de monitoreo del estado de algunos componentes principales: datos sobre procesador, memoria y tensión de alimentación de la placa base. Con la tecla «Alt», tenemos acceso a la ayuda que ofrece la BIOS, con descripciones y atajos, además de disponer de una versión de GUI más ligera con la versión «Easy Mode».

Con todo, esta clase de interfaz gráfica se ve más amigable, moderna, y por tanto no tan anticuada como en placas base de hornadas anteriores. Aunque la mayoría de opciones de configuración aparecen como es habitual, en un listado desplegado y accesibles mediante un menú superior, todo se ve de forma clara y de fácil navegación, gracias al menú de accesos directos superior. Ésta es la versión F5, y en ella también hemos detectado palabras en italiano, detalle que se repite en otras placas base de GIGABYTE. Aunque toda la interfaz gráfica debería presentarse completamente en español, al final son 3 idiomas los que aparecen: inglés, italiano y español. Esperemos que GIGABYTE siga mejorando el trato de los idiomas. No sería de extrañar que en otros idiomas ocurra lo mismo. Este producto ya se considera de gama alta, y estos detalles deberían ir pulidos y más tras varias versiones de BIOS ya lanzadas.

Por ejemplo, un dato un poco sonado que incluso puede confundir al usuario es lo ocurrido en el apartado del M.I.T. en donde aparecen el control del multiplicador de todos los núcleos físicos. Mientras del 1 al 8 aparece «Relación turbo (X núcleos activos)», del 9 a 10 aparece: «Turbo Ratio (X Cores Active)», sin traducir.

Da la sensación que el equipo de GIGABYTE encargado de las actualizaciones solo tradujo estas líneas para los procesadores de hasta 8 núcleos físicos para las primeras versiones de BIOS y en el momento de actualizar a una BIOS compatible con los procesadores de 10 núcleos físicos, pasó por alto traducir las líneas correspondientes de los 2 núcleos restantes. Esto es señal de dejadez y conformismo por parte de esta marca, quizá por las prisas por lanzar nuevas versiones sin realmente completar todas las traducciones oportunas de idioma, o tal vez porque sopesan las ventas de mercado y concluyen que no vale la pena invertir más tiempo y recursos, dadas las pocas ventas de procesadores de gama muy alta. Bueno, tal vez cuanto más dinero invierta un cliente, mejor querrá tenerlo todo bien pulido. Así que aquí, supuestamente encontramos una contradicción, que tiene que ver con la calidad del producto. No todo es hardware, el software también está ahí para pulirlo.

BIOS y el control de los ventiladores. Smart Fan

Otra de las ventajas de una GUI más dinámica es la configuración de los ventiladores. Cada vez, estas BIOS se parecen más a un programa funcionando bajo Windows. La X99-ultra Gaming posee hasta un total de 5 conectores de ventiladores, todos controlables manualmente a través de esta interfaz, llamada Smart Fan. En la columna izquierda, «Monitor», aparece un selector para seleccionar el tipo de ventilador que queramos controlar. Centrado, seleccionando en «CPU» por ejemplo, aparece una gráfica en dos dimensiones que relaciona la temperatura con la energía, nutriéndose con la tecnología PWM. Ofrece 3 opciones predefinidas (Normal, Silencio y Velocidad Total) y otra Manual, pudiendo configurando en hasta 5 puntos la curva de la gráfica. Ésta es una forma práctica de controlar cada uno de los ventiladores, según emplee PWM o no.

Además, a la derecha aparece otros marcos con información relevante de funcionamiento, entre ellos la temperatura del procesador, velocidad del ventilador seleccionado, y configurar los sensores para advertencia de temperatura o de avería de funcionamiento. Además, si controlamos las cifras de voltaje naturales de funcionamiento, sabremos qué cifra está elevada al practicar overclock gracias al desglose inferior de tensiones. Aunque no muestra todos los medidores de tensión, si muestra los más importantes, como el Vcore para el procesador o el doble DDR Vpp para los cuatros canales de la memoria RAM.

BIOS y el control de la iluminación LED RGB integrada. Ambient LED

Este último apartado tiene más bien poca utilidad, ya que solo sirve para cambiar la estética exterior de la placa base, a través de su circuitería LED RGB estratégicamente colocada. Pero de hecho, supone la principal novedad respecto a modelos anteriores, incluso de la misma plataforma X99 y que han heredado muchas de las placas base actuales, tanto para Intel como para AMD, la mayoría de la familia Aorus. Así que, este modelo es uno de los pocos X99 que posee tecnología LED RGB. Se puede controlar también desde un módulo espécifico del APP Center de GIGABYTE.

Ambient LED posee tres recuadros para poder configurar de manera manual el color RGB de todos los LEDs de la placa base a la vez. Posee 3 modos de efectos además del apagado: Modo parada, Modo pulsos o Auto. Uno de ellos utiliza un sensor para acompasar al ritmo de la música. En el menú de selección aparecen 4, aunque Still Mode o Modo parada parece referirse a lo mismo y uno de ellos se sale del recuadro. Posiblemente haya un error aquí, un pequeño bug más de la interfaz gráfica y traducción de idiomas. Para cambiar los colores posee 3 barras para los colores Rojo (Red), Verde (Green) y Azul (Blue), con un rango de 0 a 255. De este modo es sencillo cambiarlo en tiempo real.

Los efectos de iluminación mostrados por los LEDs no son extremadamente precisos en lograr el tono de color. De hecho, los LEDs traseros de la placa base se iluminan de forma diferente (posiblemente estén diseñados así). Sin embargo, conseguir colores no tan usados, como el turquesa, verde claro o marrón claro, resulta más dificultoso. Pero sirve muy bien para los colores habituales, rojo, azul, verde, amarillo, blanco, violeta, etc.

El problema de estos sistemas de iluminación es que están en una placa base. Ésta suele tener hardware y piezas voluptuosas encima, que tapan dicha iluminación en la mayoría de casos. Si solo empleamos una tarjeta gráfica de doble ranura, se apreciará bastante dicha iluminación. Sin embargo, si usamos todas las ranuras PCIe, apenas veremos iluminación más allá de la mostrada en los bancos de memoria, que es donde más se nota, y poco más. Lástima que no incluya iluminación en la plaquita metálica trasera, pero al menos ofrece conexión para tiras LED RGB adicionales. Gracias a este sistema, se puede personalizar mejor el color de iluminación al gusto del usuario, incluso combinándolo con la iluminación del resto del hardware, como pueden ser módulos de memoria o tarjetas gráficas con LEDs RGB configurables.

Como detalle final, posee un LED que ilumina el estado activo de la configuración de perfil XMP, con el perfil activado aparece iluminado, y desactivado aparece apagado. De este modo, detectamos rápidamente si la memoria RAM funciona con el perfil XMP definido por el fabricante para mayor rendimiento.

Resumen general

GIGABYTE sigue ofreciendo placas base prácticamente para todos los usos. En este caso nos encontramos con un dilema fácil de resolver una vez probado este modelo, y otros, que encaminan su uso dependiendo del hardware adquirido para acompañarla. La X99-Ultra Gaming es un modelo destinado para jugadores, con prácticamente todas las conexiones necesarias para obtener el máximo rendimiento, partiendo desde el socket, compatibilidad con cuádruple canal para la memoria RAM y al menos una ranura NVMe PCIE Gen3 x4 M.2 (tarjetas de hasta 110mm), que son las 3 claves principales a tener presente para compararlas con otras plataformas, como pueden ser todas las familias de la serie Z de GIGABYTE, además de un buen soporte para al menos 2 tarjetas gráficas que funcionen a x16 las dos, con un buen reparto de sus ranuras PCIe, algo que también ofrecen el resto de plataformas.

Sin embargo, la plataforma X99 es la más cara debido principalmente a la fabricación y complejidad de la misma y su equipamiento y a lo caros que resultan los procesadores de Intel compatibles más potentes. Y además, no tiene mucho sentido adquirir una placa X99 si no se compra mucha RAM. Desde un principio, adquirir un procesador como el aquí mostrado, el i7 6950x (unos 1900€) es una locura si solo se emplea el PC montado para jugar, a no ser que el protagonista en discordia sea un derrochador o sobrado de dinero o simplemente no le importe gastarlo. Lo acertado es adquirir un procesador más económico, o mejor dicho, menos caro, y procurar mejor velocidad de RAM, con una cantidad mínima (32GB en 4 módulos para aprovechar el cuádruple canal como mínimo) y sobre todo invertir en una buena tarjeta gráfica. En caso contrario, adquirir un procesador tan potente y con tantos núcleos de proceso solo cabría en escenarios donde se use software preparado para ello, que no juegos, como podría ser la edición gráfica, o de audio, donde se usa una cantidad muy elevada de memoria física.

La X99-Ultra Gaming cuesta unos 300€ con 3 años de garantía, y trae bastantes extras para estas satisfechos con el producto. No trae Thunderbolt 3, pero si una ranura interna U.2. Aunque la tecnología LED RGB se presenta como la principal novedad, que ya es aprovechada por todas las marcas masivamente, no hay que olvidar que las placas X99 más actuales ofrecen lo mejor para obtener el mayor rendimiento en el presente para uso doméstico, a pesar de las demás series nuevas lanzadas recientemente.

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