4. Componente principal. Instalación, uso y pruebas varias. Razer Synapse 3 y OBS

Componente principal, Razer Kiyo Pro. Construcción y diseño

La cámara, totalmente negra, básicamente es un cono de 7 cm de diámetro y 4’3 cm de profundidad, con el sensor delante centrado, micrófono estéreo en ambos lados del frontal de la cámara, con dos orificios diminutos de paso para el audio, LED de estado blanco (de encendido o apagado) en la parte frontal superior, conector USB tipo C trasero inferior y con rosca inferior de montaje de diámetro estándar. Su carcasa es de plástico ABS con dos acabados, uno granulado perimetral delantero semibrillo para aumentar el agarre y uno liso mate en la parte más retrasada. Lo mejor del exterior es su frontal de cristal transparente tipo «Gorilla Glass 3» de alta resistencia, para evitar arañazos, garantizando mayor durabilidad. La cámara está perfectamente construida y con acabados exquisitos.

Pero lo bueno no acaba ahí. Detalles como que la tapa de plástico cierra perfectamente sin rosca con la cámara encarada en horizontal hacia abajo, encajando perfectamente con leve presión, o que la rosca del soporte adaptable, encaja y frena perfectamente la cámara, o el propio engomado antideslizante del soporte, de alta calidad, son características que demuestran el buen hacer de la marca para ofrecer productos de excelente diseño.

De hecho, el tamaño de la cámara, lejos de parecer grande, que lo parece, tiene un tamaño ideal para el uso. Se nota que hay ingenieros pensando detrás, cosa que no ocurre con otros productos. La cámara tiene un tamaño y peso «regulado» de 243 gramos, para que el soporte funcione perfectamente para que el cableado USB conectado detrás de la cámara, que también tiene su peso, no sea un estorbo. De esto Razer no dice nada, pero se percibe claramente. Es posible plantar la cámara sobre la mesa con su soporte, orientarla perfectamente a derecha, izquierda, arriba o abajo, o colocarla encima del monitor como el usuario prefiera, con seguridad y comodidad. Con la mayoría de cámaras baratas es común pelearse con el cable o con la orientación de la cámara. Gracias al excelente diseño de la Kiyo Pro esto se acabó. Además, su diámetro de 7 cm es ideal para coger la cámara con una sola mano y manipularla fácilmente para encontrar la posición adecuada rápidamente.

Pero no todo van a ser buenas palabras. No parece obvio diseñar una tapa que tape el LED de estado mientras la cámara esté conectada. Por tanto, con la tapa puesta, la cámara podrá estar encendida sin que el usuario pueda percatarse en ciertos casos. La tapa debería tapar solo la lente, pero no su LED de estado. Por suerte, la tapa de plástico es fácil de perforar con un taladro. Así que, aquellos que les guste hacer talleres, es posible resolver este detalle con un poco de maña.

Además, en este tipo de periféricos que requieren conectar o desconectar continuamente, se echa de menos un botón de encendido/apagado estratégicamente colocado, incluso táctil. Si fuera así, el usuario podría apagar la cámara manualmente desde el botón, sin necesidad de desconectarla del cable USB. Para apagarla, o bien se desconecta del cable USB o bien se puede hacer desde Synapse 3 u otro software de control, como OBS. El objetivo es evitar que el usuario termine desenchufando/enchufando continuamente la cámara para lograr mayor durabilidad. Como regla general, los conectores, cuanto menos se toquen, mejor.

Instalación y uso de la Kiyo Pro de Razer

Básicamente hay 4 escenarios posibles donde se puede instalar La Kiyo Pro, definiendo la cámara cilíndrica como la propia cabeza del dispositivo:

  1. Encima de la mesa, o cualquier superficie plana razonable, usando la cabeza sobre su soporte adaptable suministrado. Aquí es fácil de colocar el soporte y orientar la cabeza, para que la lente apunte hacia el objetivo deseado. Lo ideal es siempre colocar la cámara a contraluz. Por ejemplo, si está en una habitación o sala con una ventana en un lateral, que ésta esté detrás de la cámara, no en frente.
  2. Encima del marco del monitor. Su soporte adaptador se puede encajar en el marco fácilmente, pudiendo colocarse centrado o en una esquina. Como la cabeza es orientable es fácil redirigirlo.
  3. Acoplado a un trípode de sobremesa (no suministrado) o un trípode de suelo (no suministrado), tanto con el soporte de intermediario como directamente roscando el trípode sobre la pieza cilíndrica. Obviamente, dispondréis de 1.5 m de cable para distanciar la cámara del PC, así que esto hay que tenerlo muy presente. La longitud de 1.5 metros puede resultar una distancia muy corta en muchos casos.
  4. Acoplado a un brazo telescópico de sobremesa (no suministrado). Éste es quizá el escenario más interesante, ya que puede permitir mayor juego en la colocación y rectificación de la distancia y altura de la cámara respecto al plano a captar, logrando planos verticales, como el perfil del usuario enfocando a su escritorio o horizontales, como un plano amplio en cenital de la superficie de la mesa. El problema sigue siendo el mismo. Razer solo ha suministrado un cableado de 1.5 metros, que queda corto para esto tipo de usos, obligando al usuario a tener la cámara web bastante cerca del PC, o bien usar un alargador. Un cableado de 2.2 metros habría sido ideal, para salvar instalaciones más exigentes, con mayor lejanía. Como guía general, si tenéis el PC muy cerca del monitor, no habrá demasiados problemas de alcance.

En Hardaily Labs hemos probado todos los escenarios posibles, siendo el más perjudicial el uso del trípode de suelo, puesto que suele requerir de bastante tira de cable. De hecho, hemos usado un alargador USB 3.0 de 1.2 metros empalmado con el cable suministrado, para usar un brazo telescópico para captar un plano cenital, a sabiendas que Razer no recomienda el uso de alargadores. Ya adelantamos que hemos podido grabar a máxima calidad sin compresión sin ningún tipo de problema.

Colocación aparte, hace falta mencionar un detalle más. La Kiyo Pro es una cámara exigente, que requiere de una toma USB que facilite 5V a 750mA para poder captar a pleno rendimiento. Recordemos que el estándar USB 3.0 permite una intensidad máxima de 900mA (500mA para el USB 2.0), a no ser que la placa base esté diseñada para reforzar dicha intensidad, lo podéis ver en placas base de gama media o gama alta. Por tanto, si empleáis un hub USB 3.0 directamente a una toma USB de la placa base, probablemente tendréis problemas de alimentación, y por tanto, de transmisión de datos, con diferentes periféricos, a no ser que el hub venga alimentado con un transformador de corriente de alta intensidad.

Hemos probado la Kiyo Pro con un hub de 4 puertos 3.0 alimentado con un transformador con otros periféricos sin ningún problema. Sin embargo, al desconectar el transformador de corriente del hub, se pierde la conexión con los periféricos, porque una sola toma USB de la placa base no puede alimentarlos a todos ellos (la suma de intensidad de todos los periféricos conectados al hub es superior a la suministrada por la toma USB de la placa base). Estos detalles podrán derivar en malas experiencias del usuario, llegando a pensar que la cámara funciona mal o tiene bugs, cuando no es así. Simplemente puede haber algún problema en el suministro de alimentación.

Por tanto, es necesario recordar al usuario que esta clase de cámaras web necesitan una alimentación garantizada por parte del puerto USB donde se conecte.

Uso y pruebas varias de la Kiyo Pro. Razer Synapse 3, OBS, controladores de Windows 10 y otro software

La Kiyo Pro de Razer no necesita drivers adicionales. Utilizará los propios que asigna Windows 10. Para probarla hemos usado la última versión de Windows 10 Pro 20H2 (compilación 19042.870). Tras conectarla a una toma USB 3.0, el sistema operativo le asignará automáticamente 3 controladores de versiones distintas fechados en el 2006, 2021 y 2019, para cubrir la conexión y sus capacidades de audio y video.

Sin necesidad de instalar nada más, la cámara ya se puede usar con el software de terceros OSB o Split, o incluso programas de Microsoft como el de «Cámara» o «Skype». Con todos estos programas tendréis acceso al panel de control de Windows 10 de «Propiedades» de la cámara, con las pestañas de «Amplificador procesador de video» y «Control de cámara», con más de una quincena de parámetros, destacando la sección de «Control de cámara», con zoom digital, foco mecánico, exposición, y compensación de luz, entre otros. Algunos de estos controles no están disponibles en cámaras más económicas, como pueden ser el foco, o el zoom.

Si queréis explotar todavía más las capacidades de la cámara es recomendable instalar el software Synapse 3 de Razer, aunque no sea necesario instalarlo para emplear la cámara. Para eso es necesario descargar e instalar la última versión de Synapse 3, disponible en la web oficial de Razer, obviamente de descarga gratuita y sin necesidad de registro, como es de esperar.

Razer lanzó este producto a finales de febrero de 2021. A principios de marzo probamos la cámara con la versión de Synapse 3 que había a principios de mes, publicada el 25 de febrero y quedaba compatibilidad a la Razer Kiyo Pro. Sin esta actualización la cámara no sería detectada. Lo comentamos porque a más de un usuario le habrá pasado que la cámara no era detectada por «Synapse 3», porque simplemente requería de una actualización. Esto es habitual en software unificador, como Synapse 3 de Razer, o iCUE de Corsair, por poner un par de ejemplos.

Con esta primera actualización, por regla general iba todo bien, pero notamos algún problema de desconexión fortuita, o de detección de cámara, que no sabríamos identificar. Sin embargo, a finales del mes de marzo, Razer lanzó una nueva versión de Synapse 3, fechada el 24 de marzo, con «correcciones de errores y mejoras de rendimiento generales» para la Kiyo Pro, entre otros del propio software de Synapse 3 (Razer Central v7.3.32.173). Después de esta actualización ya parece funcionar más fina y no hemos tenido ningún problema de uso o de desconexión/detección fortuita. Por tanto, queda claro que esta cámara aterrizó en el mercado sin pulir del todo y ha necesitado una actualización rápida para solucionarlo, algo que, desgraciadamente es bastante común en algunos productos de hardware.

Cabe mencionar que Razer ha sido bastante hábil y en menos de un mes tras el lanzamiento al mercado de la Kiyo Pro ya lanzó una corrección de errores y mejoras de la cámara, no dejando tirados a sus clientes. Esta es la diferencia a la hora de comprar una cámara de marcas poco conocidas, marcas chinas, o marcas con poco empuje, o apostar por Razer, al menos en este caso.

Uso de Razer Synapse 3

En el panel de control de Synapse 3 encontraréis el módulo de Razer Kiyo Pro, cuya pestaña superior obedece al nombre de «Emisor», que da acceso al panel de «Ajustes» de la cámara. Aquí el usuario podrá guardar en el disco duro infinidad de perfiles generales de configuración, pudiendo guardar, editar el nombre que quiera del perfil. Además, tendrá acceso al panel de Configuración de la cámara de Windows 10, pulsando en «Configuración avanzada». Por otro lado, permite cambiar al vuelo y personalizar hasta 5 programas de imagen: predeterminado, suave, vibrante, cálido y personalizado. En todos ellos se puede modificar hasta 7 parámetros:

  1. Enfoque automático o manual.
  2. Activar o no el HDR.
  3. Campo de visión, en cerrar (o cercano), medio o ancho.
  4. Brillo.
  5. Contraste.
  6. Saturación.
  7. Equilibrio de blancos.

El enfoque automático no es muy rápido, y según la distancia al plano a captar conviene usarlo en manual y ajustarlo perfectamente. Aquí incluso podemos usar la opción de zoom de las opciones del panel de Windows para conseguir el máximo enfoque. En general en enfoque automático trabaja bastante bien pero no es lo más destacable del producto. Es capaz de enfocar a 2 o 3 cm de distancia, pero va algo lento. Incluso cuando activamos o desactivamos el autoenfoque, la cámara se puede «colgar» unos instantes, un par de segundos largos. Si el plano a captar siempre va a tener la misma distancia, es muy recomendable enfocarlo de forma manual. En general, se echa de menos un enfoque algo más rápido y ágil y un encendido/apagado del autoenfoque sin interferencias tan largas. No obstante, somos conscientes que es un producto de unos 200 €, no puede compararse con un producto de nivel profesional mucho más caro.

El uso de HDR transforma por completo el resultado final de la captación de imagen. Desactivado hemos notado el resultado de imagen de video algo más natural, pero con intensidad de luz demasiado alta cuando hay mucha iluminación. Con un poco de ajuste del brillo, contraste e incluso equilibro de blancos podemos lograr resultados muy buenos y naturales. Sin embargo, al activar el HDR, obtenemos colores más vivos y una imagen en general más corregida, tanto del contorno de los objetos como de los colores y de la intensidad de luz, dando la sensación de obtener mejores resultados. Aquí el HDR funciona muy bien, incluso en entornos totalmente a oscuras, solo con la iluminación de la pantalla del monitor. El sensor de la cámara funciona extraordinariamente bien con entornos con poca o incluso nula luz. De hecho, nos ha sorprendido gratamente. La mayoría de webcams baratas es imposible que consigan estos resultados con poca luz ambiental.

El cambio del campo de visión es otro detalle a tener muy en cuenta. Permite fácilmente «corregir la distancia» de la cámara sin moverla (solo está accesible desde Synapse 3). Cuando está en modo «cerrar» o en modo «medio» se obtienen resultados buenos a corta distancia (unos 50-60 cm). Sin embargo, con el modo «ancho» a corta distancia observamos una deformación angular notable. Esto se aprecia en las capturas de imagen cenital, que deforman la recta de la tabla de la mesa convirtiéndola en una curva. El modo «ancho» es válido para encarar planos de mediana y larga distancia, para ensanchar la amplitud del plano. En cada escenario el usuario tendrá que usar el modo de campo de visión que más convenga.

Respecto al equilibrio de blancos, el rango es lo suficientemente amplio para corregir tonos de color. Por ejemplo, si tenéis una cortina de color lila u ocre, o el color que sea, tapando vuestra ventana, podréis corregir el color para que elementos de color blanco se vean blancos, y no levemente lila u ocre. En Hardaily Labs antaño probamos varias cámaras web más económicas (de entre 60 y 90€) y era imposible conseguir estos resultados tan buenos. No obstante, no esperéis la panacea. La Kiyo Pro es una cámara que puede considerarse gama baja dentro del nivel ya profesional, que es un nivel superior a infinidad de cámaras web del mercado más baratas.

A continuación, mostramos dos capturas de imagen cenital del resultado de una configuración de ajustes manual sin HDR con abundante luz ambiental por la zona izquierda y un ajuste automático con HDR sin iluminación (solo monitor y muy poca luz ambiental):

Antes de pasar a probar el software OBS gratuito, cabe mencionar otro detalle más. Parece, o esa es la sensación que da, que Microsoft lleva mucho tiempo sin mejorar el entorno de software de las cámaras web, impidiendo que los desarrolladores terceros de software tomen el control de todos los parámetros de ajustes de la cámara que se muestran en el panel dedicado de Windows. Es por ello que, desde Razer Synapse 3, al pulsar en «Configuración avanzada», aparezca una ventana flotante digna de Windows 98 con barritas deslizantes para cambiar los parámetros de ajustes de la cámara, en lugar de estar todo integrado dentro de la ventana de Synapse 3. Esto provoca un entorno un tanto incómodo al usuario, que tendrá que lidiar entre 2 ventanas para todo. Lo mismo ocurre con OBS, Split, Cámara, Skype o cualquier otro software que empleéis para controlar vuestra webcam. La susodicha ventana que nadie es capaz de integrar:

Estaría bien que los programadores de software de ciertas marcas pidieran a Microsoft, si es el caso, para poder tener acceso a todos estos parámetros para poder integrar todos estos controles en el software de control del hardware propio de la marca, y no tener que lidiar con ventanas flotantes anticuadas de Windows, que ni si quiera se han modernizado.

Uso de la Razer Kiyo Pro con OBS Studio

Como ya sabréis OBS Studio es un software de grabación y emisión en directo, gratuito, referencia actualmente. Hemos vuelto a probar la última versión 26.1.1 (64bit). Sin entrar en detalle de cómo grabar o emitir, la Kiyo Pro permite grabar o emitir sin compresión en YUY2 y NV12 a 1080p y a 60 FPS, usando el codificador por hardware NVENC de Nvidia (tarjeta gráfica EVGA Geforce GTX 1070). Para los entendidos ya casi estaría todo dicho. Esto permite grabar/emitir a alta calidad, requiriendo más uso de CPU que grabando o emitiendo con compresión, como podría ser con el codec H264.

En Hardaily Labs hemos probado estos 3 escenarios más exigentes con OBS para grabar videos con resultados buenos o muy buenos según la iluminación de la sala, desde luego claramente mejores que otras webcams más baratas, obteniendo unos resultados muy buenos en la velocidad de la imagen de video. Los 60 FPS se notan, frente a los limitados 30 FPS, que son suficientes para la mayoría de casos poco exigentes. Para «un trasto» de 200 € no esperábamos resultados tan buenos en algunos casos, aunque para conseguirlo, es obvio que el usuario se las tendrá que ingeniar un poco en adaptar su entorno de grabación (ambiente de iluminación adecuada), al menos jugando con el tono e intensidad de la iluminación ambiental.

Lo que más nos ha gustado es la flexibilidad de OBS con sus filtros. Podemos incluso corregir aún más ciertos detalles de iluminación o corregir algunos aspectos de audio. Por ejemplo, el micrófono del Razer Kiyo Pro capta levemente ruido ambiental. Si tenéis un PC con ventiladores bastante silenciosos relativamente cerca, a más de 2 metros del micrófono, el micrófono lo captará, y emitirá una leve capa de ruido. El ruido se podrá corregir regulando un filtro de «Puerta anti-ruidos» y corregir ligeramente el volumen de captación con un filtro de «Ganancia». A pesar de no equipar un micrófono de alta calidad, tampoco está nada mal y no esperábamos más, el usuario se las podrá apañar para conseguir resultados muy buenos y ajustados a sus necesidades. Sin duda, la Kiyo Pro y OBS Studio son una pareja magnífica.

En lugar de tener una webcam de 4K a 30FPS con resultados de emisión o grabación más bien pobres que requieren de un hardware más potente todavía, es preferible tener en su lugar una a 1080p a 60 FPS con resultados mejores, tal como parecer encajar esta Kiyo Pro de Razer.

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