4. Pruebas varias
Las placas base Z170X-Gaming 5 y la Z170X-Gaming 3 son muy similares en hardware y software. Por tanto, hemos hecho exactamente las mismas pruebas con ambas. Al final, los resultados son tan parejos que resulta absurdo duplicarlos. Ambas poseen el mismo chipset, prácticamente los mismos chips controladores, salvo algún extra más en la Gaming 5, por tanto, se obtienen prácticamente los mismos resultados, incluso en prácticas de overclock. Sin embargo, no dejan de ser placas diferentes y las BIOS a pesar de ser casi calcadas, hemos obtenido levemente alguna diferencia. Tomaremos la Gaming 5 como referencia para mostrar todas las pruebas, dejando claro que con la Gaming 3 se puede hacer prácticamente lo mismo; prácticamente el mismo montaje de hardware, mismo rendimiento y misma experiencia real, salvo en algunos detalles relacionados con la BIOS y con los extras de la Gaming 5…
Pruebas varias de instalación del hardware
Para presentar el hardware a ver cómo encaja, hemos contado con la semitorre Corsair Carbide Spec-Alpha, una nueva caja que probamos recientemente y que queda bien para este rango de precios. A pesar de ser una semitorre, es bastante espaciosa por dentro, así que permite una instalación muy sencilla y rápida. Tan sencillo como asegurar los 9 tornillos soporte, colocar la plaquita trasera correctamente, colocar la placa base y atornillar los 3+3+3 tornillos. Antes de encajarla dentro de la semitorre, siempre es aconsejable montar la CPU, disipador de ésta, módulos de memoria, ventilador o ventiladores del disipador y también, al menos, una unidad M.2 si se tercia. Instalar ambas Gaming 5 y Gaming 3 es igual de sencillo que cualquier placa ATX, y en este caso el procedimiento es exactamente igual. Ambas miden 305mm x 235mm, 235mm de ancho.
Llegando a este punto, la Gaming 5 posee una placa electrónica levemente más resistente y algo más plana que la Gaming 3. La Gaming 3 se levanta bastante en el área de conectores traseros y zona del socket, algo que se corrige al atornillar todos los tornillos, pero no del todo. Sin embargo, en algunas ocasiones con placas base GIGABYTE, sobre todo en las más modestas, se puede encontrar una falta de encaje perfecto entre los conectores traseros y los orificios de la plaquita trasera, sobre todo en los puertos USB altos, debido a la leve curvatura de la placa electrónica. Esto ocurre más acentuado con la Gaming 3. Teniendo esto presente, a la hora de conectar los dispositivos en el panel trasero, hace falta orientar bien el conector, sobre todo en los puertos USB DAC-UP amarillos. Por supuesto, en ambos modelos, el conector protagonista es el USB 3.1 Type-C reversible, compatible con Thunderbolt. Está gobernado por un controlador de Intel, que utiliza 2 carriles PCIe Gen3, con un total de 16Gb/s de ancho de banda. Es muy posible que este conector se multiplique en placas base futuras.
Una vez montadas las piezas anteriores en la placa base, y ésta en el interior de la semitorre, tan solo hace falta añadir una o dos tarjetas gráficas para completar la instalación. Hemos probado una configuración en CrossFire de dos tarjetas gráficas de doble ranura, quedando libres dos ranuras PCIe x1. Así, ambas placas base dan paso a poder instalar dos tarjetas PCIe x1 más, como una posible tarjeta de TV y una tarjeta de sonido dedicada. Es adecuado prevenir estas cosas antes de adquirir una placa base, para poder tener más opciones de instalación, aunque sea en un futuro.
Hemos probado a montar una unidad M.2 Plextor PX-G128M6e de 80mm y la instalación no tiene ningún misterio. Se coloca insertándola en la ranura, se abate y se atornilla el único tornillo de soporte. Ambos modelos aceptan formatos de 60 y 42mm también en sus Socket 3, de hasta 32Gb/s PCIe x4/x2/x1. En ambos casos, al instalar solo una unidad, la colocamos arriba. No hemos podido probar un RAID 0 con dos tarjetas M.2, que es lo que nos hubiera gustado. Esta tarjeta de Plextor ya fue analizada en Hardaily y probada en varias placas base.
Hardware instalado/probado y resto
- Placas bases: GIGABYTE Z170X-Gaming 5 (BIOS versión F5) | GIGABYTE Z170X-Gaming 3 (BIOS versión F6)
- Procesador: Intel Skylake-S i5 6600K a 4.6MHz (OC)
- Disipador CPU: Cooler Master T800
- Memoria RAM: Corsair 2x Vengeance LPX 2x4GB DDR4 a 2800MHz (OC)
- Tarjetas gráficas: SLI 2x Geforce GTX Sapphire 970 AMP! Omega Core Edition (solo montaje y comprobación a 2x x16)
- Caja: Corsair Spec-Alpha
- Fuente: Aerocool Xpredator 850W 80Plus Gold
- SSD M.2: Plextor PX-G128M6e + PlexTurbo 2
- SSD 2.5″: OCZ Vector 180 480GB
- S.O.: Windows 10 64bit (en la unidad M.2)
Pruebas CPU Intel. Skylake-S i5 6600K. OC a 4.6GHz automático, 4.8GHz manual. Botones OC, ECO, BIOS, EasyTune y resto de características. Temperaturas
Uno de los motivos de juntar ambas placas base para las pruebas es precisamente éste. A pesar de que ambas son placas base distintas, incluyendo la electrónica, el comportamiento o experiencia real es prácticamente el mismo. Para probar ambas, hemos usado el procesador i5 6600K, una CPU algo más equilibrada con estas placas base. Quizá el modelo i7 6700K se dispare de precio y no tendría mucho sentido. Para acompañar hemos empleado el kit de memoria RAM Corsair DDR4 Vengeance LPX 2x4GB. Hemos configurado su segundo perfil XMP a 2800MHz sin ningún problema, cambiando el parámetro a través de la BIOS. Recordad que los procesadores para socket 1151 funcionan como base con una frecuencia de memoria DDR4 a 2133MHz. Por tanto, es necesario configurar el perfil XMP si los módulos DDR4 lo incluyesen para obtener el máximo rendimiento preconfigurado.
Lo interesante de las Gaming 5 y Gaming 3, al igual que la mayoría de la serie Z170 Gaming de GIGABYTE es que permiten hacer OC de una forma muy sencilla y de diferentes formas. La primera es a través de la BIOS de forma manual a través de su aparado M.I.T., simplemente cambiando de multiplicador de la CPU con el BCLK fijo a 100MHz (reloj de referencia) y comprobando que la CPU aguanta sin incrementar la tensión por defecto Vcore. De este modo es fácil subir a los 4.6GHz, con un multiplicador de 46 (46 x 100MHz = 4600MHz). Una segunda opción es usar el Easy Tune de GIGABYTE, a través de su apartado Smart Boost, en la función AutoTuning. Con tan solo una pasada, sin sorpresas raras y tras el lógico reinicio el software bajo Windows Easy Tune configura la BIOS alcanzando los 4.6GHz de forma automática. El usuario no tendrá que hacer nada. Además, Easy Tune ofrece otros niveles de OC automáticos que vale la pena mirar con detenimiento:
EasyTune/Smart Boost:
- Modo ECO. La frecuencia de la CPU y RAM son variables para ahorrar energía, usan menor potencia la mayor parte del tiempo. Las frecuencias (multiplicador de CPU y RAM) incrementan según la necesidad de la tarea, partiendo de un mínimo de 800MHz. El modo ECO se puede activar a través de EasyTune (modelos Gaming 5 y Gaming 3) o accionando el botón ECO en caliente (modelo Gaming 5), con LED de iluminación verde y su multiplicador máximo se queda en modo Turbo. El 6600K funciona a 3500MHz, con un multiplicador Turbo de 39, 3900MHz.
- Modo Default. Hace funcionar a la CPU con su multiplicador Turbo. El 6600K funciona con un multiplicador de 39, 3900MHz.
- Modo OC. Es otro OC automático “sin riesgos” para la CPU. Con el 6600K el Easy Tune configura la BIOS con un multiplicador de 41, 4100MHz. El modo OC se puede activar desde el EasyTune (modelos Gaming 5 y Gaming 3) o bien desde el botón OC en caliente (modelo Gaming 5), con LED de iluminación rojo. Lógicamente, el modo ECO y el modo OC son incompatibles.
- AutoTuning. Fuerza la CPU a su overclock automático más alto. Con el 6600K el Easy Tune configura la BIOS con un multiplicador de 46, 4600MHz, el mismo que se obtiene con el i7 6700K.
Todos estos modos funcionan perfectamente. En todas estas pruebas los sensores de ambas placas base han rondado unos 42ºC de media, una temperatura levemente superior en el modelo Gaming 3, monitorizado desde el SIV, temperaturas acordes y nada alarmantes. Se nota que el sistema de disipación pasivo de serie de ambas placas hace su trabajo. En todo momento hemos usado las versiones de BIOS F5 (Gaming 5) y F6 (Gaming 3), las últimas disponibles.
El resto de apartados del EasyTune sirven para poder practicar OC y OV de forma manual, modificando las tensiones de la CPU, DDR4 y resto de componentes de la electrónica relacionada de la placa base (chipset y socket). Para hacer una prueba básica, hemos logrado subir el i5 6600K a 4.8GHz (los 4 núcleos a la vez) de forma manual y estable a través de la BIOS, dentro de una temperatura máxima ya un poco forzada. Este OC ya hay que cogerlo un poco con pinzas. De hecho, hemos tenido más problemas de estabilidad con la Gaming 3. No recomendamos este nivel de OC con un disipador por aire. El i7 6700K seguramente se comportaría mejor aquí. Además, podríamos usar el EasyTune para lo mismo. También sirve para comprobar la configuración establecida en la BIOS. Además, se puede emplear el System Information Viewer para monitorizar el hardware, incluyendo el control manual de todos los ventiladores conectados a la placa base, a través de sus apartados de Smart. Gracias a la electrónica de cada placa base, no hace falta adquirir un rehobus controlador de RPM aparte. Cada conector puede soportar hasta 2 ventiladores de 12 o 14cm de baja intensidad. Ambos modelos disponen de hasta 5 conectores (CPU_FAN, CPU_OPT, SYS_FAN1, SYS_FAN2 y SYS_FAN3). Con la Gaming 5 quizá los conectores CPU_FAN, CPU_OPT están demasiado cerca del socket, y puede que cuesten un poco conectarlos.
Podéis echar un ojo a las capturas adjuntas sobre las utilidades del APP Center para todos los detalles, que son muchos. Veréis que hay algunas utilidades que son muy simples también.
Recordamos que no tuvimos las mejores experiencias con otras plataformas de GIGABYTE para practicar OC, como con la X99. Con la Z170 todo parece andar muy fino y no hemos tenido ninguna sorpresa desagradable usando ya las BIOS F5 y F6 respectivamente.
Pruebas de BIOS
Cabe recordar que cualquier tipo de BIOS de placa base incluye una interfaz sencilla para que el usuario pueda interactuar con ella y un cúmulo de controladores o “drivers” que detectan cada componente que desempeña un papel en la placa base. En cada versión nueva de BIOS se actualizan estas cosas. En este caso, ambas BIOS de ambas placas base son prácticamente iguales. La única diferencia es que la Gaming 5 tiene algunas opciones más al incluir algún chips más controlador, como el de red Intel GbE. Pero en esencia ambas muestran los mismos apartados y prácticamente los mismos parámetros para poder cambiar.
La primera prueba que hemos hecho es la actualización de las versión de BIOS, de la F2 directamente a la F5 en la Gaming 5, y a la F6 en la Gaming 3, a través de Q-Flash. Antes hemos probado las F2 de ambos modelos y en la Gaming 3 hemos notado que no andaba muy fina. Siempre es aconsejable actualizar a la última versión no beta disponible oficialmente. Q-Flash es una herramienta que se accede a través de la BIOS pulsando la tecla “F8” (se accede a la BIOS pulsando la tecla Suprimir). Tras unos segundos la BIOS es actualizada sin ningún problema. Este procedimiento requiere no apagar ni reiniciar el sistema. Ambas placas posee DualBIOS. En caso de fallo en la actualización por un corte de luz, cada placa base restaurará automáticamente la BIOS guardada por defecto. En el Backup_BIOS, que normalmente es la versión F2, a no ser que el usuario la actualice a una versión superior. Ninguno de los dos modelos posee un interruptor para poder cambiar antes del arranque el uso de la BIOS, si la Main_BIOS (posición 1) o la Backup_BIOS (posición 2). Este interruptor está equipado en placas base de gama superior.
En las fotografías adjuntas al pie del artículo encontraréis todas las capturas de pantalla de la BIOS F5 de la Gaming 5, donde se muestran todos los parámetros configurables a través de la ya más que conocida interfaz UEFI DualBIOS con tonos grises y toques blancos, negros y rojos. Como ambas BIOS de ambas placas base son muy parecidas, incluyendo los parámetros de configuración, es absurdo duplicar las capturas.
Como siempre, hay que destacar el apartado M.I.T. como el más avanzado, pero lo que cabe mencionar es que solo se puede mostrar a través de esta interfaz. No tiene otra interfaz con otro aspecto, tal como sucede en otras plataformas, como la X99 o la Z97. Esto es algo que ha simplificado GIGABYTE en la serie Z170 y creemos que es mejor que se centre en una sola interfaz, pero que salga lo más pulida posible. En ésta, por ejemplo, y estando ya en la versión F5, tan solo tiene dos pegas. Resulta algo complicado manejar la BIOS con el ratón, sobre todo al tener que desplazar las barras verticales. Además, la BIOS es multiidioma. En la traducción al castellano, hay unos cuantos parámetros en inglés, y otros en otro idioma. Esto se repite en otros modelos de placas base y es mejorable.
Para más detalles, la BIOS de ambos modelos permite guardar hasta 8 perfiles personalizados distintos de BIOS, configurar la GPU integrada de la CPU si no se instala alguna tarjeta gráfica dedicada, incluso hacerle OC o cambiar la cantidad de VRAM dedicada, así como los distintos modos de arranque. Lo habitual. Para terminar, los LEDs rojos traseros no se pueden cambiar de color, a diferencia de otros modelos de gama superior.
Instalación de los controladores y pruebas APP Center
Para instalar el APP Center tan solo hace falta o bien usar el CD adjunto y después actualizar vía Internet o directamente descargar todo el último software directamente desde los servidores de GIGABYTE. En este segundo caso, podemos instalar únicamente el APP Center y luego descargar desde él vía Internet todas las aplicaciones que nos interesen, o bien descargar todos los paquetes manualmente desde la sección de descargas de la web oficial. En Hardaily tenemos por costumbre hacer lo segundo. Para Windows 10 de 64bits, el desglose de utilidades suma 23 carpetas ZIP y otras 11 para controladores (chipset, audio, red, etc.).
Hace falta recordar que el APP Center sufrió un lavado de cara con la incorporación al catálogo de GIGABYTE de la serie Z170, que coincide con el lanzamiento del Windows 10. El aspecto es más plano y de un tamaño ya considerable para que quede bien en pantallas de mayor resolución, pero que no quede demasiado exagerado en las de menor resolución más usadas. Para que os hagáis una idea, en una pantalla de 1024×768 píxeles, cualquier programa del APP Center ocuparía casi todo el alto de la pantalla, concretamente 680 píxeles. Sobran los 188píxeles, suficiente para la barra de tareas y poco más. En pantallas HD de 1920x1050px estos programas tienen un tamaño que parece más grande de lo normal. Pues este parece ser el motivo, el ajuste a las diferentes resoluciones, puesto que estos paneles son fijos, con fuentes de texto fijas. Por otro lado, el apartado de Preferencias del App Center permite cambiar el color de fondo de blanco a negro y los toques de color en azul, naranja, verde y rojo. En las capturas se usa el blanco y rojo, el mismo estilo que el hardware.
Después de instalar todos los controladores necesarios, podemos instalar las utilidades que deseemos a nuestra elección. De instalarlos todos, lo que no convence es que al final en el apartado de “Programas y Características” del Panel de “Control de Windows” aparecerían 23 programas separados distintos, y algunos de ellos tan solo incluyen un simple interruptor, como el “Plataform Power Management”. Sería magnífico que no existieran tantos programas separados y que todas las funciones estuvieran agrupadas en como mucho 3 o 4 ejecutables de una forma ordenada, y que lo que no se usara o no fuera compatible con el modelo de placa base de turno permaneciese deshabilitado. Ya sabéis que esta clase de utilidades se crean pensando en todos los modelos de placas base recientes. El resultado actual es que el procedimiento para instalarlo todo es un poco costoso, incluso si se hace manualmente a través del APP Center.
También hemos probado uno de los servidores de GIGABYTE para actualizar hasta 4 de las aplicaciones ya instaladas manualmente para probar la velocidad de descarga. Hemos podido descargar de manera constante a 1.2MBps de media en una conexión de 10Mb/s, así que no está mal. Como son programas que no ocupan mucho (entre 4 y 50MB), las descargas son casi inmediatas. Estos servidores los estamos probando constantemente con cada análisis de placas base de GIGABYTE y no están dando problemas. Tamibién probamos casi todas las aplicaciones y funcionan correctamente. De las 23 disponibles, hay una, la SmartSwitch de AORUS (no de GIGABYTE), que convierte el menú del Windows 10 en el clásico menú de Windows 7 para los usuarios más nostálgicos. Sin duda un gran detalle. Por último, cabe destacar el diseño translucido y plano y los iconos del APP Center, perfectamente integrados con el estilo de Windows 10.
Pruebas de Red y otros. Software Killer Network Management y Tecnología de Almacenamiento de Intel Rapid
Ambos modelos de placas base poseen el controlador de red Killer E2201. Hace falta instalar el paquete de software BigFoot LAN para estos controladores. Una vez instalado tenemos acceso de nuevo al software “Killer Network Manager”, que ya hemos probado en varias ocasiones y no representa una novedad. Tal vez este software es el que menos integrado queda viendo el conjunto de paquetes de software de GIGABYTE. Como disponemos de 2 puertos libres PCIe x1, hemos optado por instalar una tarjeta de red inalámbrica WIFI+BT adicional de Intel para comprobar su funcionamiento con la Gaming 5. Con el panel de Killer Network Manager se puede monitorizar el estado de las 3 redes, de cable, inalámbrica por WIFI, haciendo incluso pruebas de rendimiento. La Gaming 5, a diferencia de la Gaming 3, posee otro controlador de red de Intel, también con su software independiente y que se puede monitorizar también con este software.
Estas dos utilidades recién nombradas se suman al APP Center y al software de Creative para el apartado de audio. Por tanto, no solo se está pagando por una placa base. Todo este software obviamente también tiene su merecido valor.
Pruebas de audio. Realtek y software Creative Sound Blaster X-Fi MB3
Este es el apartado más interesante si cabe de ambas placas base, ya que el resto está ya todo muy visto, que es un lavado de cara de lo ya aportado por GIGABYTE salvando las distancias al rendimiento que desempeñan cada uno de los componentes de la plataforma Z170. Una vez más, Creative es el protagonista aquí, y no a nivel de hardware, sino a nivel de software. GIGABYTE ha optado en estos dos modelos por una solución mixta, combinando el controlador de audio Realtek ALC1150 con su software asociado de Realtek, el mismo de la serie X99, añadiendo como compatible el software Sound Blaster X-Fi MB3. En un principio, esto hace preguntarnos si este software de Creative también es compatible con otras placas base con el codec Realtek ALC1150 y que no tienen asociado dicho software, aunque lo habitual es que venga bloqueado por software. Por ahora no lo hemos probado, pero si tenéis curiosidad, podéis hacerlo vosotros en vuestras placas con este codec de audio.
El paquete de software de Creative solo incluye el programa X-Fi MB3, que pesa algo más de 70MB y realmente vale la pena. Sin embargo, es necesario instalar los controladores de Realtek antes, para que pueda funcionar. Para ello, o bien se instala todo el paquete de Realtek, incluyendo el panel de control propio de Realtek y orientado para GIGABYTE, que son unos 240MB, o bien solo el controlador a través del panel de Administrador de Dispositivos de Windows. El procedicimiento en ambos casos es rápido, y es necesario reiniciar el sistema. Una vez instalado, el usuario tendrá a su alcance varios apartados, ya clásicos de Sound Blaster, con un estilo espacioso para que se vea bien en grandes resoluciones de pantalla:
- Selección/guardado de perfil y control de volumen general. Para control de volumen general y del micrófono, así como la carga y guardado de perfiles, entre ellos: Música, Película, Game…
- SBX Pro Studio. Ya un clásico en lo reciente de Creative. Permite ajustar filtros para Surround, Crystalizer, Bass (con frecuencia de cruce), Smart Volume y Dialog Plus. Cada uno de ellos influye en las frecuencias bajas, medias y altas y en cómo se distribuye el sonido a través de los posibles 2.1/4.1/5.1/7.1 canales.
- Scout Mode. Un apartado para los jugadores. Activado ofrece mayor presencia para detectar los enemigos lejanos.
- VoiceFX. Permite modificar y guardar perfiles ecualizados para el micrófono. Solo funciona si el micrófono está conectado, obviamente.
- Efectos EAX y Ecualizador. Con posibilidad de guardar perfiles de ecualización a parte de unos cuantos propios. Posee 10 bandas de ecualización con rango de -24 a 24dB y un nivel extra de volumen con rango de -12 a +12 dB. Lo interesante es que incluye varios efectos compatibles con EAX Advanced HD, un gran añadido a este paquete.
- Configuración avanzada. Permite cambiar las salidas, auriculares o sistema envolvente de múltiples canales, hasta 7.1, además de la corrección de frecuencia baja de cruce. También permite cambiar las combinaciones de teclas de acceso directo para manejar este programa, hasta 6 accesos directos.
Todo está bien ordenado y en el idioma español, perfectamente traducido. Creative, una vez más, ha hecho un excelente trabajo aquí. Este panel es atractivo y encantador, posiblemente sea ya el cuarto diseño distinto que hemos visto para el mismo panel de control de audio. El sistema de audio de ambas placas base tiene varios detalles más aparte del software y todos sus parámetros. Tiene una caja de 4 interruptores «ON DIP» después del socket OPA para modificar en 2 puntos la ganancia de la salida de auriculares de x2.5 (posición 1, OFF) a x6 (posición 2, ON), este último para auriculares de hasta 600ohms. Además, el usuario puede cambiar el OPA por los que prefiera para la salida de auriculares. El equipado en ambos modelos de placas base es el OPA2134PA de Burr Brown.
Hemos probado el sistema de audio integrado de ambas placas base con un sistema 5.1 y otro digital de 2.1, además de unos auriculares circumaurales de gran pegada para probar las tres posibilidades. Las sensaciones de audio que hemos percibido son bastante buenas en una placa base actual con audio integrado y no hacen echar de menos adquirir una tarjeta de sonido dedicada de gama media, como podría ser una Sound Blaster Z. Destacamos la salida SPDIF digital, que es mejor que las analógicas y la salida para auriculares con su doble potencia de salida. Ecualizando y calibrando se pueden conseguir entornos de audio muy buenos, contundentes y agradables. Con este procesador de audio y con el OPA equipado de serie, la presencia de cada matiz sonoro es bastante palpable, las frecuencias bajas son de gran pegada y los agudos cristalinos. Con un buen sistema 5.1 no se echa para nada de menos ir al cine.
Este audio integrado no solo sirve para jugar con un buen sistema de audio, sino también para una notable experiencia cinematográfica. Además, si sois compositores aficionados y usáis algún DAW para componer, no hará falta una tarjeta de sonido dedicada, ni por USB ni Firewire ni Thurderbolt. Con la salida SPDIF digital basta para un sistema 2.0, con dos buenos monitores de estudio que acepten esta salida. Así que tanto para juegos, para cine o para componer o escuchar música, el sistema de audio que equipan la Gaming 5 y Gaming 3 es más que suficiente para disfrutar de una notable experiencia. En ambos modelos hemos obtenido experiencias prácticamente calcadas. Podéis observar las fotografías adjuntas para percataros de toda la circuitería de audio, desde el procesamiento de audio hasta cada salida digital o analógica.
Pruebas de iluminación. Sistema LED de color rojo
A pesar de que ambos modelos disponen de una tira de iluminación de LEDs distinta, el efecto es muy parecido. Aquí os mostramos el efecto de iluminación de la Gaming 5. Este sistema de iluminación no permite cambiar el color, así que siempre será rojo. Desde la BIOS y desde el Ambient LED en el APP Center se puede cambiar la configuración, o incluso apagarla. Ambient LED no permite activar o desactivar todo el panel trasero (la plaquita trasera) de cada una de estas placas base, ya que éstas no incluyen un sistema de iluminación en dicha zona, a diferencia de otras placas de gama superior.
Ofrece 3 modos de efectos, “Modo Estable” (o fijo), “Modo Pulso” (se ilumina al ritmo del audio) o “Modo Intermitente” (se enciende y apaga continuamente). El modo pulso es espectacular, ya que va a ritmo de la música, juego o cualquier reproducción multimedia con audio. Es muy sensible y reacciona de inmediato. El efecto queda muy bien en nuestras tomas de fotos. Sin embargo, dentro de la torre, lo que suele ocurrir es que esta tira LED apenas es apreciable, debido a las tarjetas PCIe superpuestas. Pero al menos es un detalle que GIGABYTE añada estas tiras LED. No olvidéis que esta es una forma de sacar pecho por parte del fabricante, al separar la circuitería de audio de toda la placa electrónica de la placa base para evitar interferencias eléctricas, representado por esta línea de iluminación LED.
Resumen general
GIGABYTE ha conseguido hacer un excelente trabajo con su serie Z170. Esto ya se veía venir con el análisis que publicamos antaño de la Z170X-Gaming G1, un modelo de un precio muy elevado, y se confirma con este doble análisis de las Z170X- Gaming 5 y Z170X Gaming 3, dos modelos más accesibles en precio, destacando el modelo Gaming 5 por estar muy bien equipado sin superar los 200€.. Aunque algunos detalles son mejorables, todo los principal está perfectamente cubierto y sería injusto pedir más en ambos modelos. Además, cabe señalar el diseño de las placas base para mejorar su aspecto. La Gaming 5 entra muy bien por los ojos, es muy vistosa, y no solo tienen que ver aquí los disipadores incorporados, sino también el tono de la placa electrónica, de un color negro oscuro. En cambio, la gaming 3 cambia de placa electrónica, más simple y endeble con un tono más marrón. Para que no parezca tan despoblada en la zona de audio, se ha optado por usar un rallado de paralelas superficial. La única pega palpable al manipular las placas base es el anclaje de los disipadores de la Gaming 3, más suelto que en la Gaming 5, mucho mejor llevada en este sentido.
Con un embalaje muy vistoso y orientado a aspectos distintos (al estilo «G1 Gaming» para la Gaming 5 y al juego «World of Thanks» para la Gaming 3), accesorios justos y necesarios (ambas incluyen al menos 4 cables SATA, lo cual se agradece), todo el paquete de software de GIGABYTE, con su APP Center y con más de una 20 de programas, y con el detalle de incluir el software de Creative para el audio, la conjunción del hardware y el software está muy bien llevada. La Gaming 3 es ligeramente menos estable que la Gaming 5 en prácticas de overclock manual, aunque se comportan igual en overclock automático o sin overclock. La Gaming 5 está mejor equipada en el apartado de red y en salidas de video, incluyendo botones de acceso directo en caliente ECO y OC, con mejor electrónica en socket y en capacitadores. Pero por lo demás, está muy pareja a la Gaming 3, incluyendo todo el apartado de audio, e incluso la conectividad de ranuras PCIe, acertando con la colocación superior de una ranura PCIe x1 en ambos modelos. Aproximadamente, 150€ cuesta el modelo Z170X Gaming 3, mientras que la Gaming 5 cuesta unos 50€ más en tiendas. Recordad que GIGABYTE dispone de más modelos con estilo y orientación similar con otros precios por si queréis otras alternativas. Pero sin duda, al menos el modelo Gaming 5 es una excelente opción sin superar los 200€. Se nota que, dejando de lado el precio, es el modelo que más nos ha gustado.














































































